lunes, 3 de agosto de 2009

F.P. Y SU FILOSOFIA

Es público y notorio que Florentino Pérez no es santo de mi devoción, ni creo que lo será nunca. Y no es porque no sea seguidor del club que preside, sino por el fondo y las formas con que hace “sus negocios” dentro del club; en definitiva, de su filosofía deportiva.
Está demostrado que como empresario no tiene parangón. Sus negocios particulares van viento en popa como se demuestra diariamente y no seré yo quien critique cómo debe o no debe hacerlo; si sus métodos para con los negocios son los correctos o no. De economía y de negocios no tengo ni puñetera idea. Por lo tanto, mutis por el foro.
Otra cosa es la filosofía que utiliza como presidente de un club de fútbol con mayor cantidad de seguidores en España y, posiblemente, en el mundo, amén de sus forofos incondicionales que no ven más allá de lo que hay fuera de su club. Esto hace que sus decisiones como presidente sean seguidas, miradas con lupa y hasta copiadas por todos estos aficionados, de los cuales una gran cantidad son jóvenes y niños.
La filosofía de Florentino Pérez es muy sencilla: todo se puede conseguir con dinero. Teniendo dinero, el éxito casi está garantizado. Vamos como aquello de que “el dinero no da la felicidad pero ayuda a conseguirla”. El problema es que esta filosofía es el ejemplo a seguir por los jóvenes de hoy, sean seguidores de su club o no.
Diariamente salen a luz datos sobre el nivel educativo de nuestros jóvenes, de su alto absentismo escolar, de su fracaso escolar, de su nula valoración al esfuerzo, del alto paro que hay entre ellos. Cuando lo que se está intentado hacer es que vuelva la cultura del esfuerzo y el apreciar las cosas por el esfuerzo que ha sido necesario emplear para conseguirlo, viene este señor y se carga de un plumazo todo lo conseguido hasta ahora. No es necesario estudiar, esforzarse, sacrificarse para conseguir metas, no. Las metas se pueden conseguir con dinero. Todo se puede conseguir con dinero. No es necesario correr para ganar un partido; con dinero compramos los mejores futbolistas y asunto concluido. (Parecerá una tontería pero esto creo que tiene mucho que ver con todo el problema que vive ahora España de la burbuja inmobiliaria; por qué se creó, quién la creo, cómo se creo).
Este presidente se equivoca. Una cosa son sus negocios particulares y privados, en los cuales puede utilizar la filosofía que le venga en gana. Otra muy distinta son los negocios del club que preside. Y éstos últimos son públicos o, al menos, son auditados por muchas personas, jóvenes en su mayoría. Nos quejaremos del valor que dan los jóvenes a lo que tienen y a lo que les damos; vendrán estudios que dirán lo que tenemos que hacer o no hacer para encauzarlos en el aprecio y esfuerzo de las cosas, pero si luego vienen personajes como éste, con filosofías como la suya, pues todos esos estudios se derrumbarán cual castillo de naipes y solo nos quedará suspirar y … poco más.

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