viernes, 25 de mayo de 2012

LA SOCIEDAD MEDIEVAL (I)


            ¿Qué tal todos? ¿Bien? ¿Dispuestos a seguir adelante? ¿Sí? Pues ¡adelante!

     La última vez terminamos hablando de la gran diferencia que hay entre la vida de hace, aproximadamente, 1000 años, con la vida que tenemos hoy. Todo lo que rodeaba a los niños que vivieron la época del Románico nada tiene que ver con lo que hoy os rodea.

         Acerquémonos un momento a ver cómo era aquella forma de vida.

         Para empezar, el noventa por ciento de la población de aquella época vivía en el campo, toda su actividad la desarrollaba en el campo, su vida era el campo. Luego, bien podemos decir que eran campesinos.

         Estos campesinos tenían dos tipos de tierras: las suyas propias, para el cultivo de sus propios alimentos, y las comunes con los vecinos, como podían ser los bosques, que todos compartían para poder aprovecharse de sus recursos madereros y cinegéticos, fundamentales estos últimos para alimentarse.

         Los campesinos vivían en grupos muy reducidos. Entre ellos se imponían sus propias leyes, impartían justicia, organizaban sus cosechas y todos los recursos obtenidos de sus tierras comunes.

         Pero, tal y como sucede actualmente, a los campesinos no les sobraba mucho, y, poco a poco, estas pequeñas comunidades pasaron a formar parte de señores más poderosos, bien señores laicos, bien señores religiosos.

         Y ahora me diréis: “¿Quiénes era señores laicos y quienes religiosos?”.

         Los señores laicos eran en su mayoría nobles, de estirpe y nacimiento noble, que solían depender, a su vez, de otros señores más importantes y poderosos, incluso del propio rey. Señores que, cuando el rey o su señor marchaba a guerrear, se iban con él para pelear a su lado, o cuando el rey era atacado, tenían el deber de defenderlos.

         Por otro lado, los señores religiosos, en muchos casos, no eran señores de carne y hueso, sino los monasterios o comunidades religiosas, al frente de las cuales estaba un abad que, en aquella época, tenían mucho poder, ya que contaban con gran cantidad de tierras de su propiedad. Los monjes se dedicaban a rezar todo el día, y en sus descansos, cultivaban el o los huertos que tenían, bien dentro de su monasterio –que eran verdaderas ciudades-, bien aledaño a él. Dichos huertos suministraban los alimentos necesarios para su subsistencia, a parte del pan, del vino y los productos derivados del ganado.

         Para que os hagáis una idea del tamaño de estos monasterios, observar bien la siguiente imagen.
     Mirándola detenidamente, podéis apreciar que, realmente, se podría considerar al monasterio como un verdadero pueblo o aldea, con todo lo necesario, y más, para poder subsistir en ese tiempo. No sólo tenían la iglesia y el claustro, sino toda una serie de dependencias que hacía innecesario el salir fuera a buscar algo de lo que pudieran carecer.

         Una vez que ya sabemos cómo podían ser los “otros” señores religiosos de la edad media, continuemos con nuestra explicación.

         Si en unos casos los señores religiosos eran los monasterios, con sus abades a la cabeza, en otros casos, los señores religiosos eran los obispos de un determinado territorio, que en la mayoría de las ocasiones, llegaban a tener más poder que cualquier señor noble o incluso que el rey.

         Por lo tanto, podemos ver que los campesinos tenían una especie de vasallaje, de servidumbre, de subordinación hacia sus señores. Este sistema u organización social fue lo que se conoció en aquella época como el feudalismo o sistema feudal. Fue un sistema de organización política, social y económico. Este sistema social hacía que los campesinos y sus hijos tuvieran cierta dependencia de su señor, y en muy pocos casos podían hacer lo que ellos quisieran. Todo dependía de la decisión de su señor.

         No da la sensación que los niños de aquella época fueran tan felices y alegres como sois vosotros, teniendo en cuenta además que, desde muy pequeños, tenían que trabajar para ayudar primero a su madre en todas las faenas de la casa, cuando eran muy pequeños, y luego a su padre en las faenas del campo, cuando eran un poco más mayorcetes.

         Ahora que ya tenemos más o menos claro qué es el sistema feudal, el sistema social imperante en la época del románico, veamos cómo estaba establecida la sociedad románica.

         La sociedad estaba dividida en estamentos. En la base o parte más baja estaban los campesinos, quienes suponían la inmensa mayoría de la población. En el escalón intermedio estaban los militares y los nobles, laicos, eclesiásticos o religiosos. Y en la cúspide tenemos a la realeza, al rey y a su familia.



           La pertenencia a uno de estos grupos estaba marcado por el nacimiento, no pudiendo pasar de un estamento a otro, dado el carácter blindado y privativo de éstos. Vamos, que no podía ocurrir como ahora, que cuando a alguien le toca la lotería, pasa a codearse con los ricachones e importantes del pueblo, dejando a parentescos y amiguismos a un lado, para sustituirlos por apariencias triviales y banales. En época románica, ni había lotería ni eso podía llegar a suceder. Tu lugar de nacimiento y tu familia marcaban tu vida para siempre.

         Los estudiosos de la época buscaron una explicación divina para la nueva organización social que se estaba produciendo. Una explicación que, lógicamente, favoreciera al más poderoso y justificara terrenal o divinamente, la condición de vasallaje del campesino. Cada estamento cumplía una función, siendo importantes todas ellas, ya que dependían unos de los otros mediante un intrincado sistema de lazos llamados sistemas de dependencia o vasallaje, donde los campesinos juraban fidelidad o vasallaje a los señores quienes, a cambio del trabajo en sus tierras y parte de la cosecha, les proporcionaban protección. Los señores y militares, a su vez, juraban fidelidad al rey por medio de la ceremonia del homenaje, asegurando su apoyo y fuerzas en tiempos de guerra. El rey, agradecido, entregaba unas tierras o feudos a los nobles a modo vitalicio y hereditario, pasando a ser dirigidas y gobernadas por ellos desde sus castillos y fortalezas.

         Cada tierra estaba dirigida de forma distinta, ya que las leyes se basaban en tradiciones y costumbres (consuetudinarias; ¡otra palabreja para el vocabulario!) de cada territorio, comunidad o pueblo; no estaban escritas, y podían ser interpretadas de distintas formas.

         Si esta fue la división que la sociedad medieval tuvo durante los años del Románico, lo que hemos llamado el feudalismo, no creáis que se formó porque sí o por caprichos, … que menudos caprichosos debían ser los campesinos para elegir este tipo de vida tan malo y sin libertades. Lo que ocurrió fue que, cuando el Imperio Romano se desintegró y Europa empezó a ser gobernada por los llamados pueblos bárbaros, toda la sociedad existente hasta ese momento se descompuso, salvo (y he aquí la gran diferencia, y el comienzo de respuestas a nuestras preguntas) la Iglesia, que se alzó como la única institución que unió a todos los pueblos europeos, convirtiéndose en el poder más relevante de todo el contexto político europeo.

         Durante siglos, el Papado estuvo convencido del predominio del poder divino sobre el poder terrenal, el poder político, hecho que éste último no admitía. Por todo ello, durante ese tiempo existió un enfrentamiento entre los dos poderes universales, surgiendo la teoría de las dos espadas, es decir, el símbolo del poder espiritual y el temporal.

         Y este enfrentamiento estuvo vigente hasta el siglo XI, coincidiendo con el inicio del Románico, momento en que se produce una profunda reforma en la Iglesia y nombra al Papa como el máximo exponente del poder divino en la Tierra. Fijaos si el Papa tenía poder en la Tierra, que un rey o emperador sólo podía ser coronado como tal si el Papa daba permiso para ello, siendo la ceremonia de la coronación la afirmación a tal permiso.

         Pero el poder del papado no quedaba sólo ahí. Hubo un papa, Gregorio VII, que en 1075 publicó el Dictatus Papae, la reforma gregoriana (en honor al papa Gregorio, a él mismo) que se fundamentaba en tres puntos básicos: el Papa es el señor absoluto de la Iglesia; el Papa es el señor supremo del mundo; la Iglesia romana no erró ni errará jamás.

         ¡Casi ná! ¡La Iglesia romana ni se equivocó ni se equivocará jamás!

         Tranquilos, todo eso ha cambiado, os lo digo yo que algo sé de eso (¿olvidáis que soy sacerdote?); tenemos que seguir pensando como ellos en aquella época, ¿recordais? Continuemos.

         Como podéis suponer, la nobleza, los nobles y señores importantes, no querían que el Papa fuera el dueño del mundo, y, por lo tanto, se opusieron a ello, lo que derivó en una división de poderes y un enfrentamiento entre ellos en muchísimos casos. Estos enfrentamientos acarrearon la creación de muchos pequeños poderes sobre tierras de distintos tamaños en manos de los nobles y señores, lo que hizo que cada pequeño territorio se constituyera como una entidad económica y política.

         Y, una vez más, fue la Iglesia la que intentó delimitar las funciones de los grupos de poder que irían surgiendo y del estatus social medieval. Gracias a los libros que se conservan, se sabe que los estamentos fueron definidos de la siguiente manera: los laboratores, los que trabajan, los trabajadores; los oratores, los que rezaban, y los bellatores, los que guerreaban y peleaban, entre los que se encontraban la nobleza y la realeza.


            El obispo de Laon, Adalberón, describe en la primera mitad del siglo XI, esta división tripartita de los estratos sociales. Dice: “Ternaria es la Casa del Señor, de la que erróneamente se cree que es una: aquí sobre la tierra unos oran (oratores), los otros luchan (bellatores) y otros más trabajan (laboratores); estos tres son uno y no pueden ser divididos, de forma que sobre la función de uno descansan las obras de los dos restantes y todos conceden su ayuda a todos”.

         Gerardo, obispo de Cambray también escribió acerca de esta división trina: “Demostró que desde sus orígenes, el género humano estaba dividido en tres, entre los oradores, los laboratores y los bellatores; proporcionó la prueba evidente de que cada uno es para el otro objeto de una solicitud recíproca.” (Gesta episcoporum camarecensius, lib. III, capítulo 52, escrito en 1025).

         Se consideraron estas afirmaciones como la regulación del mundo según un clásico esquema trinitario y teológico establecido por Dios. Así se justificó que unos estuviesen por encima de otros en la pirámide social, culminada por el rey que, gracias a su origen y misión divina, sería el que garantizara la paz y el buen desarrollo social. Así mismo, justificarían el carácter hereditario y no electivo del cargo.

         En una sociedad como la feudal, en la que lo trascendente domina todos los ámbitos de la vida, la sacralización del orden social se convierte en un elemento definitivo de legitimización. Este orden era considerado justo, pues resulta de la voluntad divina, y necesario para que la Iglesia (la sociedad cristiana en su intensidad) alcanzase la salvación.

         De todas maneras, como podéis suponer, el poder seguía en manos de la monarquía y la Iglesia, que eran los bellatores y los oratores; los laboratores eran sus fieles y obligados servidores (casi como ahora, certificando una vez más que el mundo ha cambiado poco). La iglesia acumulaba suficientes tierras y dinero para poder construir edificios y disputar el poder al rey, que era ungido por el obispo o el Papa de turno, como hemos dicho antes.

         Si el sistema feudal se mantiene en cuanto a los laboratores es porque aceptan una idea de determinismo en ese valle de lágrimas del que sólo se liberarán a la hora de la muerte, en el más allá, supuesto que han sido buenos, es decir, supuesto que han seguido los mandamientos y directrices de la iglesia.

         Podemos apreciar que también en la edad media los campesinos o laboratores son los grandes mantenedores de la sociedad, medieval en aquellos años, contemporánea en estos. La gran diferencia entre aquella y ésta es el Románico.




martes, 8 de mayo de 2012

AVANZAMOS HACIA ATRÁS


Hola de nuevo chiquetes y chiquetas. ¿Me echabais de menos? ¿Sí? ¡No me lo creo! ¿Quién va a echar de menos a un cura viejo y antiguo como yo, hablando de cosas que ocurrieron hace tantos años, y que además nos dice que no podían ser verdad, porque quien las hacía se equivocaba por saber poco o nada de lo que estaban haciendo o tratando de contar? ¡Menudo rollo patatero! (rollo de Torralba; lo cogéis, por lo de las patatas de Torralba. ¿A que me ha quedado bien?).

             Bueno, no os enfadéis, y mucho menos os desilusionéis. Ya veréis como todo tiene una explicación.

             Como os decía anteriormente, cuando vemos o admiramos alguna obra o creación relacionada con el Románico o perteneciente al Románico, es muy frecuente encontrarnos con esos, llamémosles de momento, errores, y esos errores a veces los utilizamos como la excusa perfecta para no admirar y darle valor a lo que tenemos delante nuestro. ¿Cómo podemos darle importancia y valor a algo que sabemos de antemano que está equivocado? ¿Qué sentido tiene? ¿Qué ganamos con ello? Incluso alguno estaréis pensando: “es como si en el colegio o en el instituto los profesores nos hacen aprender cosas que ellos mismos saben que no son ciertas. ¿Para qué las queremos aprender?”. Es verdad, y quizás llevéis razón. Pero, para intentar “comprender” esos errores que antes os decía, a partir de ahora debemos tener muy presente algo tremendamente importante: para poder apreciar y entender toda la producción artística de ese periodo románico o de cualquier otro periodo de la historia, debemos intentar pensar como pensaban ellos -los hombres, mujeres y niños que vivieron durante esos años-, sentir como sentían ellos. Debemos tratar de transportarnos hasta aquellos años y olvidarnos de lo que hoy tenemos y somos. Son dos épocas diferentes que nada tienen que ver una con la otra, y, por lo tanto, no las podemos comparar de ninguna manera.

             Reconozco que me hice historiador porque trataba de buscar científicamente en el pasado las respuestas a las preguntas que me hacía en el tiempo que me tocó vivir, preguntas de mi época, las mismas o parecidas a las que vosotros os podéis estar haciendo actualmente. Y para ello, un historiador tiene y debe hacerse extemporáneo (¡uff!, ¡vaya palabreja!), como decía un filósofo llamado F. Nietzche. Hacerse extemporáneo es salir del propio tiempo en que se vive y hacer el esfuerzo de viajar mentalmente hacia la época que deseamos visitar, conocer e investigar, y así, tratar de pensar y ver las cosas tal y como las pensaban y las veían los hombres de aquella.

             Debemos entender que, aunque los hombres somos hombres con la misma naturaleza antes y ahora, es cierto y verdad que la religión, hábitos sociales, geografía, costumbres, etc., van modelando no sólo un tipo de ser humano con todas sus peculiaridades y particularidades, sino también, su modo de pensar y ver las cosas. Es un grave error pretender entender, por ejemplo, el arte de aquella época románica, elaborado con otros fines y pensados con otra mentalidad, aplicándoles nuestras propias categorías modernas. Tratar de meterse en su mundo, tan extraño al nuestro, es tratar de ver primeramente qué cosa realmente se propusieron aquellos que edificaron, por ejemplo, una iglesia románica.

         Cuando eso lo hemos logrado o, al menos, lo tenemos muy presente, comenzamos a ver todo con diferentes ojos, pasando normalmente a aceptar y apreciar aquello que antes se ignoraba y se despreciaba.

         Hoy día, tendemos a interpretar de manera equivocada muchas de las antiguas tradiciones y leyendas porque pensamos que se refieren a un mundo como el nuestro, el actual. Pero lo cierto es que el hombre, durante toda su existencia, siempre ha poseído una sabiduría que obedecía a un conjunto de circunstancias materiales, mentales y espirituales de un momento determinado de la historia, de su momento, de sus años en los que vivió.

         ¡¿Quién está roncando?! ¡Que levante la mano! ¿Os estoy aburriendo? No creo, ¿verdad? Lo que ocurre es que en esta última parte me he puesto más serio de lo debido. Pero ha sido únicamente para que entendáis la importancia que tiene lo que os he intentado decir (a los que estabais despiertos) y lo que quiero que comprendáis. Hace casi mil años, nada de lo que ahora veis y tenéis, ni estaba, y ni los niños y niñas de vuestra edad lo tenían. Sus padres no pensaban como los vuestros, aunque, no creáis, también les regañaban cuando no les hacían caso o se pasaban horas y horas jugando a sus juegos que, por supuesto, no eran los mismos que los vuestros. Y si no os lo creéis, mirad la siguiente fotografía.

Vemos a unos niños jugando al alquerque en la galería porticada de una iglesia románica, un juego muy parecido a las “tres en raya”. El juego estaba grabado en la piedra con la que se había construido la galería porticada, en lo que se llama pódium. Al grabar el juego en el pódium, nadie se lo podía llevar a su casa, o quitárselo a otro niño, o perderlo. Al día siguiente, ahí seguía el juego para que, si querían, pudieran volver a jugar en él. Las próximas fotos muestran ese juego y otros grabados en diferentes partes y podiums de una iglesia.
Alquerque
Alquerque
Cinco en raya
¿Os han gustado? ¿Veis como los juegos de los niños y niñas de aquella época no eran como los vuestros? ¿Ni estaban en los mismos sitios que vosotros guardáis los vuestros? Y sin embargo también se lo pasaban fenomenal, ¡no creáis!, pero, claro de otra forma.

         Al igual que los juegos eran muy diferentes de los vuestros de hoy en día, los pueblos, las casas, la forma de vestir, la forma de alimentarse, de trabajar,…, todo era muy diferente a lo que hoy tenemos, y, por lo tanto, la forma de ver la vida de estas personas era también muy diferente a como la vemos hoy en día.

         Este es el mensaje que quiero que tengáis presente y que recordéis de esta segunda parte de nuestro viaje por el Románico.

         Habréis visto que para poder continuar caminando por el Románico ha sido necesario avanzar hacia atrás, no para atrás, sino hacia atrás, hacia el pretérito, hacia el mundo de hace casi mil años.


viernes, 27 de abril de 2012

LA SINGULARIDAD NO ESTÁ CERCA. PAUL ALLEN (cofundador de MicroSoft)

http://sinapsis-aom.blogspot.com.es/2012/03/la-singularidad-no-esta-cerca-paull.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed:+blogspot/GHTt+(Sinapsis)


En un interesante artículo, Paull Allen, (cofundador de Microsoft y creador del Allen Institute for Brain Science entre cuyos proyectos está el Allen Brain Atlas) pone en duda las afirmaciones de Ray Kurzweil.
Kurzweil es el abanderado de la Singularidad. No es un visionario, sus predicciones se basan en datos estadísticos, es un reconocido científico, muchas de sus predicciones se han cumplido y hay que tener en cuenta lo que dice. Otra cosa es estar de acuerdo con él. Es autor de La Singularidad está cerca y la Ley de los rendimientos acelerados. En este ensayo postula lo siguiente:
Un análisis de la historia de la tecnología muestra que el cambio tecnológico es exponencial, al contrario de la visión 'lineal intuitiva' del sentido común. Así que no experimentaremos cien años de progreso en el siglo XXI, sino que serán más como 20.000 años de progreso (al ritmo de hoy). Los 'rendimientos', tales como la velocidad de los chips y la relación coste-efectividad, también se incrementarán exponencialmente. En el plazo de unas pocas décadas, la inteligencia de las máquinas sobrepasará la inteligencia humana, llevándonos a la singularidad (cambios tecnológicos tan rápidos y profundos que representen una ruptura en la estructura de la historia humana). Las consecuencias incluyen el surgimiento de inteligencia biológica y no biológica, software inmortal basado en humanos y niveles de inteligencia ultra-elevados que se expandirán hacia el universo a la velocidad de la luz.
Esta ley se basa en la ley de Moore que predice que en 18 meses se duplica el número de transistores en un espacio dado (un chip). Sin embargo, la ley de Moore y la de los rendimientos acelerados son leyes empíricas. O dicho de otra forma, no son leyes y solo predicen el pasado. Funcionan hasta que dejan de hacerlo.
Paul Allen, con el mismo derecho, postula otra ley: El freno de la complejidad. Según esta,
A medida que avanzamos más y más en nuestra comprensión de los sistemas naturales, por lo general encontramos querequieren conocimientos más especializados para entenderlosy nos vemos obligados a ampliar continuamente nuestras teorías científicas de una manera cada vez más compleja.
Paul Allen se opone a que la singularidad vaya a llegar pronto.
Aunque suponemos que este tipo de singularidad algún día ocurrirá, no creemos que este cerca. De hecho, creemos que será en una fecha muy lejana.
Un cerebro adulto es una cosa finitapor lo que su funcionamiento básico en última instancia,puede ser desvelado a través del esfuerzo humano. Pero si la singularidad llega en 2045, será debido a avances impredecibles, y no porque sea el resultado inevitable de un progreso exponencial producido por la ley de rendimientos acelerados.
Para que la singularidad aparezca en 2045 no solo se necesita un hardware más potente en el que se ejecute el actual software más rápido. Es necesario crear un sw mucho más inteligente lo que requiere un conocimiento de los fundamentos de la cognición humana de cuya cuya complejidad solo ahora comenzamos a ser conscientes. Ni el desarrollo de sw ni el avance de la neurociencia se rigen por la ley de Moore.
Para que la singularidad ocurra en algún momento cerca de lo predicho por Kurzweil, seráabsolutamente necesario una aceleración masiva de nuestros avances científicos en la comprensión de todas las facetas del cerebro humano.
La complejidad del cerebro es simplemente impresionante. Cada estructura ha sido modelada con precisión durante millones de años de evolución para hacer algo en particular, sea lo que sea. No es como un ordenador, con miles de millones de transistores idénticos en las matricesde memoria regulares que son controlados por una CPU con unos pocos elementos diferentes.En el cerebro cada estructura individual y circuito neural ha sido refinado por separado por la evolución y el medio ambiente.
La investigación del cerebro obedece más bien a la ley del freno de la complejidad que a la ley de los rendimientos acelerados.
Allen Brain Atlas
Allen habla también de las promesas de la Inteligencia Artificial IA. Aunque algunos inventos son sorprendentes como Watson, en general el progreso no ha sido en absoluto exponencial.
Aunque hemos aprendido mucho acerca de cómo construirsistemas individuales de AI que hacen cosas aparentemente inteligentesnuestros sistemas han sido siempre frágiles - los  límites de su rendimiento están rígidamente establecidos por sus supuestos internos y los algoritmos de la definición, no se pueden generalizar, y con frecuencia dan respuestasabsurdas fuera de sus áreas de interés específicasUnexcelente programa de ordenador que juega al ajedrez , nopuede aprovechar su habilidad para jugar otros juegos. Los mejores programas de diagnóstico médico contienen conocimientos inmensamente detallados del cuerpo humano, pero no pueden deducir que un trapecista tenga un gran sentido del equilibrio.
 Al igual que en la neurociencia, el camino basado en la inteligencia artificial IA, para lograr la singularidad a nivel de la inteligencia computacional, parece requerir muchos más descubrimientos, algunas nuevas teorías con calidad de Premio Nobel y probablementenuevos enfoques de investigación que son inconmensurables con lo que pensamos ahora. Este tipo de avances científicos básicos no se produce en una curva de crecimiento exponencial fiable.
Y concluye Paul Allen:
Lograr una comprensión científica completa de la cognición humana es uno de los problemas más difíciles que hay. Seguimos haciendo progresos alentadoresPero hacia el final del siglo,en nuestra opinión, todavía nos estaremos preguntando si la singularidad está cerca.

EL CEREBRO COHERENTE



El cerebro es un órgano que pretende ser coherente, mantener una coherencia interna, producir una respuesta conductual coherente, ser coherente con la realidad exterior.

El cerebro está compuesto de múltiples unidades de proceso (véase las tareas del cerebro). La coordinación entre ellas es fundamental. El cerebro pretende dar una imagen única de lo que ocurre en su interior, luchar contra el caos de los procesos independientes y distribuídos.

Esto ocurre en muy distintos planos del funcionamiento del cerebro.

Podemos modificar la decisión que toma un sujeto aplicando campos magnéticos. Dado que el proceso es secuencial, primero se decide y después se es consciente de la decisión. Cuando, a continuación de alterar la decisión del sujeto, este toma conciencia de la decisión, mantendrá que es una decisión propia, no influida. El cerebro no está preparado para admitir que la decisión ha sido externa. Y mantendrá la coherencia.

Naturalmente, la toma de decisiones es una ventaja evolutiva. El cerebro admite la discrepancia entre los distintos argumentos. Tomar la mejor decisión ayuda a sobrevivir. Sin embargo, una vez tomada la decisión, el peso de los argumentos cambia. Los contrarios se debilitan y los que soportan la decisión se afirman. El cerebro trata de ser coherente. Y mantendrá que la decisión tomada es la correcta a menos que los argumentos en contra supongan un peligro que obligue a reconsiderar la decisión. Es la teoría de la disonancia cognitiva de León Festinger.

La memoria fabula, rellena los detalles de los recuerdos para que sean coherentes. Los hechos que recordamos pretenden ser únicos, completos, sin fisuras. Recordamos con nitidez un lugar, una casa de la infancia. Estamos completamente convencidos de nuestro recuerdo. sin embargo, cuando años después la vemos, apenas la reconocemos. Nuestro recuerdo es muy distinto de la realidad. Aún así era un recuerdo vívido que considerábamos fiel. Existen múltiple experiencias mediante las cuales cambiamos (por la palabra y la sugestión) los recuerdos de una persona. Cada uno de esos recuerdos se vive como cierto. Esto es de gran importancia en los tribunales donde el recuerdo de los testigos es de importancia capital a la vez que poco fiable.

El cerebro es coherente en su manifestación más esencial, el yo. La experiencia del yo como sujeto autónomo, distinto del mundo, es vital. Soy yo, siempre yo, el mismo de siempre, quizá con algún cambio circunstancial, pero definitivamente el mismo yo desde que tengo recuerdos, y a la vez soy único y unitario. No hay otro yo, no hay dos yo. El resquebrajamiento del yo es el último estado de la patología mental y produce terror. 

El cerebro es una red de unidades de proceso que generan una experiencia única, un yo único, unos recuerdos únicos. El cerebro es coherente.

LAS TAREAS DEL CEREBRO



El cerebro está compuesto de múltiples unidades de proceso: cientos de miles de millones de neuronas, millones de columnas neocorticales y decenas de áreas cerebrales que actúan conjuntamente para realizar tareas. Cada tarea se puede descomponer en múltiples subtareas en un proceso sin fin. Las subtareas pueden además combinarse de nuevas formas para dar lugar a novedosos comportamientos que antes no existían.

La primera constatación de este hecho vino de mano de los test de inteligencia. Pronto Alfred Binet y sus colegas se dieron cuenta de que no existe una inteligencia. Así propusieron baterías de pruebas de inteligencia que medían razonamiento espacial, numérico, verbal...



El sentido común parece reforzar la tesis de las tareas del cerebro. Miles de componentes deben de realizar distintas tareas que combinadas den lugar a un comportamiento aparentemente uniforme. En su apoyo vienen los múltiples estudios de daños cerebrales. Daños en distintas áreas producen distintas alteraciones de comportamiento. Y así podemos seguir con la neuroimagen en la que distintas tareas activan distintas áreas cerebrales.

Lo anterior lleva plantearse el problema del lenguaje aplicado a los comportamientos. ¿Qué es ver, o pensar o sentir? Son unas tareas formadas por subtareas que a su vez se pueden dividir hasta atomizar por completo la conducta. Y aunque introduce una gran confusión no parece quedar más remedio que descomponer la conducta si queremos entenderla.

Un par de ejemplos ilustran la pertinencia del debate.

En "El juicio moral puede cambiar influido por imanes." se plantea que juzgamos moralmente a una persona en relación a sus intenciones. Si (mediante la TMS) inhibimos la parte del cerebro que evalúa las intenciones de esta persona, el juicio moral varía y sólo queda atender a las consecuencias del acto realizado.



En "La conciencia. Investigación experimental de Stanislas Dehaene" se pone en evidencia que un estímulo llega a la conciencia después de haber tenido un alto grado de procesamiento previo. Y aún los estudios de Benjamín Libet ponen de manifiesto que tomamos decisiones antes de que estas sean conscientes y que el experimentador puede conocer lo que ha elegido el sujeto antes que el sujeto mismo

sábado, 14 de abril de 2012

EL CEREBRO, ELEGANTEMENTE SIMPLE

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/04/10/actualidad/1334086304_663569.html

Una nueva tecnología permite trazar el mapa de las conexiones neuronales


Tanto se ha hablado de la enorme complejidad del cerebro, y resulta que, al menos en cuanto a la arquitectura de sus conexiones, es “elegantemente simple”, dicen unos científicos que han logrado hacer un mapa de altísima resolución del cableado neuronal. Y esa estructura no es una maraña de fibras, como muchos pensaban. “Hemos descubierto que el cerebro está hecho de fibras paralelas y perpendiculares que se cruzan entre sí de forma ordenada”, afirma Van J.Wedeen, del Hospital General de Massachusetts (EE UU). “El hecho de encontrar una organización simple en el lóbulo frontal de los animales superiores ha sido completamente inesperado, no creo que nadie sospechase que el cerebro tendría este tipo de patrón geométrico omnipresente”, añade. El avance, dicen los científicos, es importante para poder trazar el atlas de las conexiones cerebrales, para conocer su desarrollo y perfilar mejor las teorías sobre cómo funciona este órgano y cómo ha evolucionado.
 
El cerebro, explica la revista Science, donde Wedeen y sus colegas han dado a conocer su trabajo, está hecho de dos tipos de tejido: la materia gris de células nerviosas con funciones específicas, y la materia blanca hecha de largas fibras interconectadas o cables. Las trayectorias y las formas de estos cables, dónde y cómo se cruzan y conectan en sus recorridos se ha considerado siempre un asunto complejo y difícil de abordar. Pero estos investigadores muestran que el cableado cerebral está organizado geométricamente y es sorprendentemente simple.

Todas las fibras forman un único tejido o rejilla tridimensional, como una tela formada por múltiples hilos y doblada. Esta estructura, además, no es exclusiva del cerebro humano, ya que los investigadores han observado el mismo patrón en sus experimentos con cuatro especies diferentes de primates no humanos, además de personas voluntarias.
 
Los análisis revelan que todas las fibras entrecruzadas o adyacentes con unas vías neuronales dadas son perpendiculares o paralelas a dichas vías. Así se va formando esa estructura de tejido curvado tridimensional. Hasta ahora, destacan los científicos en su artículo en Science, “no estaban claros los principios organizativos de la conectividad cerebral”. Hay varias teorías que proponen una organización geométrica, reconocen, pero los estudios de alta resolución de la conectividad cerebral realizados con sustancias trazadoras habían proporcionado indicios limitados de esa organización geométrica.

El problema es que es difícil obtener imágenes detalladas de las conexiones neuronales en el cerebro humano, en parte, porque la corteza desarrolla muchos pliegues y recovecos que enmascaran la estructura de sus conexiones. Además, la utilización de esos trazadores en la investigación es una técnica invasiva que se ha aplicado en animales, pero que no puede utilizarse con personas.

El hallazgo de Wedeen y sus colegas resulta inseparable del avance tecnológico que les ha permitido alcanzar esa alta resolución en su mapa (aún parcial) de la red de fibras cerebrales. Ellos han utilizado un escáner de resonancia magnética, denominado de imagen por difusión espectral, que revela en el cerebro la orientación de todas las fibras que cruzan por un punto concreto en una vía neuronal. El escáner detecta el movimiento del agua dentro de las fibras para localizarlas y, como puede ver la orientación de múltiples fibras individuales que se entrecruzan en un punto, permite desvelar la estructura de tejido al aplicar a los datos su nuevo sistema de análisis.

“La obtención de un diagrama de alta resolución del cableado de nuestro cerebro es un hito en la neuroanatomía humana”, considera Thomas R. Insel, director del Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) estadounidense. La nueva tecnología “puede revelar diferencias individuales en las conexiones cerebrales que ayuden a diagnosticar y tratar enfermedades cerebrales”.

Conviene recordar que los neurocientíficos atacan la investigación del cerebro desde varios frentes: desde el enfoque estructural, como en este caso del mapa de las conexiones, hasta el funcional, el genético, el molecular, sin olvidar la perspectiva médica, la cognitiva, etcétera.

La resonancia magnética avanzada no solo permite visualizar la red de fibras entrecruzadas, es decir, cómo diferentes partes del cerebro se comunican entre sí, explican los investigadores en un comunicado del NIMH. “A medida que el cerebro se va cableando en la fase de desarrollo temprano, sus conexines forman vías neuronales horizontal, vertical y transversalmente”, continúan. “Esta estructura de tejido parece guiar la conectividad, limitando las opciones de crecimiento a las fibras nerviosas”. Es un desarrollo ordenado, lo que confiere eficacia en la formación de conexiones de las propias fibras. Además, sugieren los científicos, esto facilita la adaptación de la estructura a través de la evolución.

La antigua idea de una maraña de miles de interconexiones del cableado cerebral no tiene sentido desde el punto de vista de la evolución. ¿Cómo podría la selección natural guiar cada uno de esos cables hacía una configuración más eficiente, más ventajosa? “La misma simplicidad de esta estructura de tejido es la razón por la que puede acomodar los cambios al azar, graduales, de la evolución”, explica Wedeen. “Para una estructura simple es más fácil el cambio y la adaptación. Esto tiene sentido desde el punto de vista da evolución y del desarrollo”, concluye.

La nueva tecnología confiere a la investigación mucha más resolución que las técnicas de escáner previas, destacan los expertos. De momento, el mapa es parcial, aproximadamente un 25% de la estructura de la red, del tejido de fibras, del cerebro humano, pero los expertos están ya trabajando con el nuevo escáner para llegar al 75%.

jueves, 12 de abril de 2012

PRESENTACIÓN A LA FAMILIA

¡Hola de nuevo chicos! … y a los no tan chicos. ¿A que todos sabéis quién soy? Claro, ya os lo he dicho. Soy Don Ino. Nooooo, donino, nooo, eso para los Donuts. Don Ino, Don Inocente, Inocente Hervás, para ser más exactos. Sí, ese, ese que está en la plaza, cerca de la fuente y de la iglesia, casi enfrente de la puerta de la sacristía. Y alguno pensareis: ¿y por qué tiene una estatua en la plaza de mi pueblo? ¿Será que ha ganado muchas veces la maratón de Torralba? No, no es eso. Lo han hecho porque hace muchos años, allá por el siglo XIX, nací en vuestro pueblo, sí, en Torralba de Calatrava, aunque ninguno de vosotros os acordéis de mi bautizo. ¡Uyyy que tonto estoy! ¡Como os vais acordar si ninguno habíais nacido!

 
Bueno, es broma. Como os decía, nací en Torralba de Calatrava y fui sacerdote, escritor e historiador. ¡Casi ná! Escribí un libro –entre los muchos que publiqué- sobre la historia de los pueblos de la provincia de Ciudad Real, incluida la historia de Torralba, aunque ahora, los jóvenes historiadores que van apareciendo dicen que en algunas cosas de las que escribí me equivoqué. Pero eso es normal, eran otros tiempos más difíciles y costaba mucho esfuerzo conseguir información sobre cualquier cosa. Recordar que en aquellos años no había los coches que hay ahora, ni carreteras, ni autovías, ni las comunicaciones, ni tampoco ese jueguecito que tanto os gusta y que de jueguecito me han dicho que no tiene nada. Sí, me estoy refiriendo a Internet, que me han dicho que lo utilizáis para jugar, y no es para jugar. ¡Ay si yo lo hubiera tenido! ¡Creo que no me hubiera equivocado tanto como dicen! Pero bueno, ¡qué le vamos a hacer! Viví el tiempo que me tocó vivir, y ya está.

 
Bien. Os he dicho que nací en Torralba de Calatrava, pero no os he dicho qué día. ¿No os imagináis cuál puede ser? Si os digo que por aquellos años los padres y familiares (que también mandaban, y mucho, no creais) tenían costumbre de poner a los niños y niñas el mismo nombre que el nombre del santo que celebraba su onomástica ese día, o el nombre del día del acontecimiento o celebración, ¿serías capaces de decirme qué día nací? ¡Claaaaaro! Si me llamo Inocente, nací el día de los inocentes, que como todos sabéis, se celebra el 28 de diciembre, durante vuestras vacaciones de Navidad. ¿A que os acordáis de ese día porque os gastáis bromas entre vosotros y pegais muñequillos de papel en la espalda a la gente sin que se den cuenta? ¿A qué sí? Pues ese día nací.

 
Ahora sabéis mi nombre, mi día de nacimiento (el año no importa; hace muchos años), … pero ¿sabéis que significa mi nombre?; o mejor dicho, ¿sabéis que todos los nombres que tenemos tienen un significado? El significado de mi nombre es: aquel que no tiene maldad. Y ahora es cuando algún listillo de vosotros piensa: “claro, por eso se hizo cura, porque como su nombre significa que no tiene maldad, pues, hala, pa cura, que me han dicho que todos los curas son buenos”. Pero, ¡ay amiguitos! los curas son eso, curas, y algunos son buenos y otros no tan buenos, ¡como vosotros!.

 
Pero no sólo es eso, sino que el día de los inocentes es también el patrón de todos los niños. ¿Sabéis por qué? Porque ese día se celebra la matanza de todos los niños que mandó el rey Herodes hacer para ver si entre ellos podía matar al Niño Jesús, que había nacido unos días antes, el 25 de diciembre como todos bien sabéis. Como los niños que mataron no tenían nada que ver con el nacimiento de Jesús, ni sabían si éste había nacido o no, les llamaron inocentes, porque eran inocentes de toda culpa. La única culpa te tenían era haber nacido días antes o días después del 25 de diciembre.

 
Y ahora, alguno de vosotros estaréis pensando: “¿para qué es todo este rollo de días, curas, niños, inocentes, …, si nos habías dicho que nos querías enseñar el Románico?”. Es verdad, con tanta parafernalia, hemos dejado a un lado la verdadera razón de este preámbulo, que no es otro que una pequeña presentación acerca de quien os va a guiar por el Románico, por ese arte religioso, civil y militar que invadió gran parte de Europa y casi toda la mitad norte de España hace aproximadamente 1000 años. Trataré de prepararos para comprender el Románico, que sepáis qué es el Románico, cómo es el Románico, qué nos dice el Románico, si es que nos dice algo. Por eso vamos a ponernos manos a la obra, sin perder más tiempo. Pero antes de comenzar os voy a mostrar unas imágenes de cómo las personas que vivieron durante los años del Románico representaron esa matanza de los inocentes de la que hemos hablado antes.

 
Mirad esta imagen. Veis a un soldado clavando una espada en la espalda de un niño que está en brazos de su madre, y veis también a otro soldado clavándole otra espada a otro niño que está doblado también en brazos de su madre. Esta imagen se encuentra en la portada de la iglesia de Santo Tomé, en Soria.


¿Queréis ver otra? ¿Sí? Mirad.
Esta se encuentra en un capitel de la iglesia de Santa Cecilia en Aguilar del Campoo (el pueblo de las galletas Fontaneda y galletas Gullón), en Palencia. Aquí también podemos ver a un soldado con una espada cortándole el cuello a un niño; otro tratando de partirlo por la mitad y con el niño bocabajo sosteniéndolo por su pierna izquierda, y, a la derecha, al rey Herodes señalando con el dedo índice de su mano izquierda todo lo que está pasando, como tratando de decirnos que miremos lo que hacen sus soldados, ¡cómo si no lo supiéramos y lo viéramos claramente! ¿verdad?.

Aún os puedo mostrar otra. Vemos a la izquierda de la imagen a un soldado tratando de clavar la espada en la espalda de un niño que lo tiene sujeto su madre. El soldado tiene al niño agarrado por el pelo, y la madre del niño, con un gesto de estar muy enfadada, tiene cogido el filo de la espada tratando de apartarla para que el soldado no la clave. ¡Para que nos demos cuenta lo que es una madre! ¡Lo que pueden hacer nuestras madres por nosotros!

A la derecha de la imagen vemos una escena parecida, pero en este caso, no tenemos la mano derecha del soldado en la que se supone que tiene que tener la espada. Ha desaparecido. La han cortado, bien cualquier desaprensivo en puro entretenimiento y diversión, o bien por el propio paso del tiempo; pensad que estamos hablando de casi 1.000 años atrás, allá por el año 1.100 poco más o menos.

Y ahora decidme, ¿no veis nada raro en las dos primeras imágenes? ¿No? ¿Estáis seguros? ¿Nada? Fijaos bien.

¿No os habéis dado cuenta de cómo van vestidos los soldados de Herodes que van matando a los niños inocentes? ¿Os habéis dado cuenta que van vestidos de la misma manera que los soldados de caballerías de las películas, como los soldados de las películas del Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda, o como los soldados de los torneos medievales, con su cota de malla y sus armaduras? ¿Los veis bien? Ahora decidme: ¿es así como creéis que vestían los soldados del rey Herodes cuando querían matar a los niños allá en Palestina hace 2.012 años? ¿No sabemos por los Evangelios que los soldados que había en aquellos años en Belén eran soldados romanos? ¿Cómo son los soldados que ponemos en el belén que hacemos en Navidad? ¿No son romanos? Y os hago otra preguntilla más: ¿hace 2.012 años existían armaduras y cotas de malla como la que llevan los soldados de las imágenes? ¡Noooo!, claro que no. Lo que pasa es que los artistas que esculpieron en piedra las imágenes anteriores no sabían cómo iban de verdad vestidos los soldados del rey Herodes, pero sí sabían cómo iban vestidos los soldados que ellos conocían, los que peleaban junto a su rey, el mismo rey que gobernaba en tiempos de los artistas. Como conocían a unos y desconocían a otros, pensaron que podían tener los mismos trajes y así los representaron, con la vestimenta de la época de los artistas, no con la vestimenta verdadera de los soldados de Herodes.

Eso es lo que se llama un anacronismo, o sea, una incongruencia de presentar algo como propio en una época que no le corresponde: las cotas de malla no corresponden a la época en la que nació Jesús. Y no creáis que es el único que hay en el Románico. No. Hay muchos más que poco a poco iremos descubriendo.

¡No os quejaréis! ¿Eh? Ya hemos aprendido una nueva palabreja, su significado y su aplicación en un determinado arte. Y para comprender aún mejor toda la temática que rodea a este arte, vamos a pasar al siguiente capítulo de este viaje por el Románico.

FOTOS ANALFABETAS

En esta nueva sección pretendo mostrar, a través de documentos gráficos, el analfabetismo social y lingüistico que poco a poco va adquiriendo la sociedad y, en especial, los jóvenes de nuestro tiempo.

El bajísimo nivel académico que adquieren en los centros educativos al terminar la Educación Secundaria Obligatoria y el Bachillerato (si es que no abandonan prematuramente por puro aburrimiento), el lenguaje SMS utilizado de una forma abusiva e indecorosa, el abuso obsceno de las nuevas tecnologías como juguete, ocio o entretenimiento -sin reparar en la verdadera e inmensa potencialidad de estas herramientas-, y el todo vale para comunicarse y expresarse sin reparar en ningún tipo de ley lingüistica ni norma académica, hace que, a medida que va avanzando la sociedad, este analfabeisto vaya calando poco a poco entre la población menos madura de la sociedad, biológicamente hablando, y adquiera el estatus de norma. Esta norma conseguirá con el tiempo, y si alguien no lo remedia antes, convertirse en ley, ultrajando una de nuestras más serias señas de identidad como país: nuestro idioma.

A todo esto hay que añadirle el bajo nivel cultural con que pululan en nuestra sociedad. El tiempo que utilizan zappeando con los artilugios tecnológicos, lo pierdenen la lectura, ejercicio fundamental para suplir en parte toda la incultura que acumulan. Esa incultura endémica es la que hace posible el afloramiento de estas imágenes. Y lo hace a modo de creación artística súblime, de éxtasis creativo, de iluminación espirituosa más propia de eremitas en trance.

Tan orgulloso están de su creación que la quieren compartir con toda la sociedad, no atisbando lo más mínimo lo que en realidad ponen de manifiesto: una total, cruel y desgarradora incultura que les impide ver más allá de ese analfabetismo social.

Esta muestra no pretende, ni muchísimo menos, ser un homenaje a estas creaciones y a sus creadores. ¡Faltaría más! Trata de mostrar una realidad bastante más cruel de lo que en verdad es, y de la importancia que le damos a este verdadero problema, lo miremos por donde lo miremos.

El autor o autores, en vez de descalificar a cierto grupo de religiosos, inventaron una palabra que ni siquiera aparece en el diccionario.

Esta tiene más miga. Para menospreciar a una parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, basan su argumento en el ensalzamiento de un grupo terrorista que ha causado miles de muertes en toda España, miles de familias destrozadas, miles de huérfanos, y millones y millones de lágrimas. Pues bien, estos "artistuchos" tratan de ensalzar a este grupo terrorista, pero la incultura nuevamente les puede, puede más que ellos. Confunden la "C" de Cora con la "G" de Gora. Por la ubicación de la pintada, y sabiendo de primera mano la afición de la localidad a la fiesta pamplonica, está demostrado que sólo les interesa el mundo de los cuernos en toda su extensión. No van a la inaguraación de las fiestas de San Fermín, cuando la alcaldesa proclama: "¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermín!". Van a lo que van: a visitar a sus semejantes cornúpetas.

El paradigma del destrono de nuestro idioma. En una franquicia de comida rápida, gobernada, como no, por adolescentes en semiparo, se puede leer este cartel a la entrada. La ubicación de dicha franquicia no se puede decir que esté a las afuera de la localidad; ¡en pleno centro!, donde pasan miles ciudadanos y niños. Allí, cuando vas a entrar te encuentras con semejante analfabetismo, no ya sólo español, sino que mezcla el espaninglis al colocar las dos admiraciones al final de la frase. Que no sepan inglés me puede parecer hasta bien, pero que no sepan escribir el español demuestra lo que son. Sin palabras.


 ¡Qué decir de esta otra! ¡Más de lo mismo! Parece como si la "K" fuera la letra "rey" en su vocabulario. Aparece por todas partes, utilizada hasta la saciedad en sus "divertimentos artísticos". Estos vándalos urbanitas se quejan que no tienen diversión, pero, ¿qué estaban haciendo mientras ensuciaban esta pared, aparte de hacernos partícipes a todos de su incultura, si no divertirse "a su manera"? Es tal su incultura y analfabetismo que no logran identificar realmente la diversión, aunque sea una diversión maléfica, sucia y desvergonzada. Eso sí, sin tener en cuenta que hay muchas personas que les están impidiendo poder "realizarse". La "polizia", que ellos llaman, también se pone de manifiesto en su analfabetismo e incultura. Aún sin poder diferenciar el sonido "ce, ci", del "ze, zi", sí deberían saber cuándo aplicar uno u otro. Su analfabetismo se lo impide, como también se lo impide esta otra fotografía, que aplican el "gue-gui" con todas las vocales.
El "sigua" callendo gotas nos pode de nuevo en alerta antes estos energúmenos analfabetos. Por cierto, ¿cómo leerían la palabra GUARRO? Y ... ¿cómo escribirían la palabra gorrino: GORRINO o GUORRINO? ¿La pronunciarían correctamente? No se sabe realmente cómo la pronunciarían, ya que no está tan claro que sepan leer. Al fin y al cabo, ¡son analfabetos!.

... y seguimos con la "K", la letra más de moda entre los antiguos SMS, y una de las más tecleadas en los guasap.
Si antes añadían una letra (me imagino que para completar espacio del paramento), ahora la quitan y la cambian; cambian la Q por la K. Si antes la palabra la agrandaban, ahora la cambian de letra y la empequeñecen. No tienen ni idea a qué atenerse, van dando bandazos como borrachos callejeros; el caso es demostrar, inquebrantablemente, su analfabetismo. Pero en este caso, también ponen de manifiesto esa ira, agresividad, maldad innata y violencia que llevan dentro, fruto de su poca cultura. Ahora, no solo demuestran su analfabetismo, sino que también sacan a relucir esa violéncia maléfica, pidiendo (me imagino que a sus "coleguis" -¿o será colegis?-) que cometan un acto de violencia. ¿Sabrán lo que es un alcalde, o lo confundirán con el alcaide de una prisión de esas que aparecen en las películas americanas? ¿Estarán preparándose el terreno para cuando tengan la posibilidad de visitar una de esas en nuestro país? ¡Falta les hacía a alguno de ellos!, al menos como escarmiento para todos los demás.
Seguimos quitando letras.
Esta vez se han "echado" a las costillas menos equipaje, menos peso (será sobre su conciencia), ya que lo divulgan a los cuatro vientos; mejor dicho: a los cuatro paramentos o muros desnudos. ¡Eso sí es un colegui que mira por los suyos! ¡Deja a los demás con menos peso para cargárselo él! ¡Persona honorable donde las haya!. Sin embargo, nos damos cuenta que no se quiere referir a eso. La frase, cursi y empalagosa donde las haya, se refiere a que "hecha" de menos a su amor, a su "loquemasquieroenestavida" (tiempo tiene de arrepentirse, ¡que lo hará!, tarde o temprano, pero lo hará). Y ese acongojo lo expresa a los cuatro muros, lo quiere dejar plasmado de por vida para cuando pase por ese lugar su amor, su tesoro más preciado, se acuerde de el/ella, y se pueda "echar" las manos a la cabeza cuando descubra su analfabetismo. Es ahí donde comenzará ese resquemor que a todos nos ha entrado alguna vez pensando si está bien lo que estamos haciendo estando con él o ella, si merece la pena seguir (o segir, según) adelante con este amor, imposible a todas luces debido a su analfabetismo galopante. Aquí comienzan nuevos problemas, si es que alguna vez, estos personajillos han tratado su analfabetismo como un problema; mejor dicho, como un problemón.


          La ortografía y la fonética no son el plato fuerte de la nueva juventud. Si a ello se añadimos la forma de expresarse en redes sociales, mensajes instantáneos, etc., pues nos encontramos con ésto, algo cada vez más habitual.


          El "myllón" de mujeres son bastante más mujeres que un millón, de eso no cabe ninguna duda
          Lo de "ablar" ya es otro cantar. Este analfabeto tiene que ser ahorrador. Ha pensado: "... como la hache no se pronuncia, ¿para qué voy a escribirla y gastar líquido del bote, mejor dicho, del bolígrafo urbano que utilizo. Ahorro tinta para demostar, en otro mensaje, que mi analfabetismo no tiene límites, lo que "sinnifica" que estoy más cerca del universo. Tanto el universo como mi analfabetismo es infinito, cosa que mantendré en resto de mis días, equiparándome con el universo, lo que me hace universal." ¡Ahí lo lleváis!


lunes, 26 de marzo de 2012

DON INO Y EL CARTEL ANUNCIADOR

¡Hola a todos!

             Aunque ya me he presentado escuetamente, esta pequeña introducción sólo tiene la finalidad de anunciaros que próximamente, y en sucesivas entregas, tengo la intención de hablaros sobre el Arte Románico. Y algunos preguntareis: “¿y porqué sobre un arte – además tan viejo-, y no sobre algo que nos interese más, como el fútbol, internet, videojuegos, … cosas que a nosotros nos guste más? Sí, es cierto, pero de todo lo que os gustaría que os hablaran, de la mayoría de las cosas sabéis más que yo, y de lo que no, tenéis muchísimos medios para aprenderlo. ¡Ni más ni menos que los medios que tenía yo cuando estudié! Sí, sí, que yo también estudiaba, en otra época, pero estudios al fin y al cabo. No penséis que antes no se estudiaba.

         La razón de elegir el Arte Románico es bien sencilla: es un arte que da muchas respuestas a toda una serie de preguntas que, sin saberlo, todos nos hacemos cuando vemos una iglesia, una catedral, asistimos a una misa, vemos una procesión, celebramos fiestas patronales, fiestas “de guardar”, tradiciones locales, costumbres, etc. Parece como si todo viniera de la nada, que todo fuera así porque sí, sin más explicaciones y sin más preguntas; que lo que vemos y escuchamos fuera alguna ocurrencia de alguien en un determinado momento. Nada más lejos de la realidad.

         Todo en la vida tiene su fundamento y su por qué, y el Arte Románico dio y da más respuestas a nuestras preguntas cotidianas de lo que en realidad parece. Sí, aunque sea un arte muy viejo, todo lo que se hizo durante la época en la que estuvo presente este arte, se ha venido transmitiendo hasta nosotros de una manera o de otra. Os lo aseguro.

         Pero no quiero que esta primera toma de contacto sea el primer sermón que os dé. Vamos a dejarlo aquí y en próximas entregas profundizamos más en todo lo comentado.

         Lo siguiente que voy a hacer es presentaros el cartel que he confeccionado para ilustrar estas entregas “románicas”. Todo lo que es importante, o a lo que nosotros le damos más importancia, tiene que tener una imagen visible y representativa que sea capaz de transportarnos o de evocarnos hacia lo que esa imagen nos quiere decir. Eso mismo he querido tratar de hacer con este cartel. Miradlo y seguimos hablando.


¿Os ha gustado? ¿Sí? ¿Seguro? Bueno, pues me alegro mucho; esa era mi intención.

         Como podéis apreciar el cartel representa, en primer plano, el rostro de un Cristo Crucificado; en realidad de trata de la Majestad de Batlló, una imagen en madera policromada del siglo XII, que presenta a Cristo crucificado en aptitud de Cristo Majestad o triunfante, sin rastros de sufrimiento, ¡con los ojos abiertos!, como si clavado en la cruz no tuviera dolor ni sufriera. ¡Qué cosas! ¿Verdad? Sí, pero la escultura románica representa así a los Cristos Cruficicados: con los ojos abiertos y sin sufrimiento. Cristo es representado como vencedor de la muerte. Esta es una de las ideas religiosas más difundidas durante la época del románico.

         Veis, ya hay algo que no sabíais y que habéis aprendido. Decía Cervantes (¿sabéis quién era, verdad?) que se tiene que leer todo, incluso los papeles que caen en tus manos por la acción del viento, pues de todo se aprende.

         Otra figura que aparece en el cartel es el Pantocrator de San Clemente de Taül (Lérida), una pequeña iglesia que se encuentra en el Pirineo leridano. Esta imagen representa a Cristo en Majestad, con el libro de la vida abierto en la mano izquierda y con la derecha haciendo el signo de la bendición, … aunque algunos diréis que más que un signo de bendición parece un signo de amenaza. Puede ser, pero no es lo más probable.

         Aunque en el cartel no se puede apreciar, en las páginas del libro aparece la inscripción EGO SUM LUX MUNDI (Juan 8, 12), una frase escrita en latín que traducida al castellano significa: “Yo soy la Luz del mundo”, otra idea muy difundida también durante la época del Románico: Cristo es la Luz y la Vida, lo apuesto a las tinieblas, símbolo de oscuridad y pecado.

         Por último hay representado un claustro de un monasterio. Es el claustro del monasterio de San Juan de la Peña (Huesca), un claustro que tiene por techo la montaña, sí, como suena, la montaña. Está construido en un hueco de la montaña, y es la propia roca la que lo cobija del frío y de la lluvia.

         Como veis, he intentado que en el cartel figuraran los tres artes más importantes que engloban el Arte Románico: la escultura: Majestad de Batlló; la pintura: Pantocrator de Taül, y la escultura: claustro de San Juan de la Peña. Esos son los tres artes más importantes que se desarrollan durante el Románico, aunque hay más, como las artes menores que engloban la eboraria, la orfebrería, los esmaltes etc.

         Ya me he dado cuenta que soy muy hábiles y os habéis percatado que todo lo representado en el cartel tiene un profundo significado religioso. Así es. Y no es porque yo sea sacerdote, que lo soy (¿os habéis fijado en cómo voy vestido?), sino porque el Arte Románico es una arte eminentemente cristiano, el primer arte cristiano que fue común tanto en España como en el resto de Europa al mismo tiempo, durante la misma época. Deciros que la época románica fue una época muy religiosa; de ahí que todo su arte girara en torno a la religión cristiana.

         Bueno, para ser la primera toma de contacto, creo que no ha estado mal, ¿no? ¿Os he aburrido? No creo.

         Intentaré ser lo más ameno posibles en sucesivas entregas para que os vayáis enganchando a este arte medieval. ¡Veréis que bien lo pasamos!

         ¡Hasta la próxima!