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domingo, 15 de marzo de 2020

CARTA A QUIÉN LO LEA (... Y SEPA LEER) (III)



     Responsabilidad, ¡qué bonito nombre tienes! Responsabilidad.

     Responsabilidad, ¿qué es la responsabilidad? ¿Y tú me lo preguntas? ¡Responsabilidad eres tú! ¿ ?

   ¿Eres tú la obligación moral que resulta para alguien del posible yerro en cosa o asunto determinado? (RAE).

   ¿Eres tú la capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente? (RAE).

     ¿Eres tú? o ... ¿soy yo? O mejor: ¿quieres que sea yo y no tú?

   ¡Quieres que sea yo quién se quede en casa por RESPONSABILIDAD, mientras tú, estando confinado en cuarentena por positivo de tus personas más allegadas, vas a buscar poder y más poder para tratar de tener lo que siempre has criticado como "casta política" (recuerda tus intervenciones en Four TV)!

   ¡Quieres que sea yo quién se quede en casa por RESPONSABILIDAD, mientras tú das más importancia a pasear a un animal que a los propios hijos!

   ¡Quieres que sea yo quién se quede en un casucho cochambroso por RESPONSABILIDAD, mientras tú vives en un palacio millonario con todas las comodidades propias del mejor hotel lujoso del mundo, con un helicóptero a tu disposición para salir fuera de España cuando te venga en gana o cuando veas tu salud y la de tu familia amenazada!

    ¡Quieres que sea yo quién se quede en casa por RESPONSABILIDAD, mientras tú sacas al ejército (UME) a la calle para no poder salir a la misma mientras puedo ir a la "pelu" a hacerme un moldeador e ir guapa al botellón perenne que estamos montando en el garaje de nuestras viviendas!

      ¡Quieres que sea yo quién se quede en casa por RESPONSABILIDAD, mientras tú me multas con precios astronómicos por salir de casa y tenernos confinados (encarcelados) cuando tanto y tanto has rebuznado contra los guetos de judíos que impusieron los nazis durante la Segunda Guerra Mundial!

     ¡Quieres que sea yo quién se quede en casa por RESPONSABILIDAD, mientras tú autorizas a los servicios de telefonía móvil que sigan realizando su robo legalizado sin ofrecer ni una sola posibilidad de defensión a la ciudadanía!

    ¡Quieres que sea yo quién se quede en casa por RESPONSABILIDAD, mientras tú me multas con precios astronómicos por salir de casa para visitar a padres y madres en total dependencia y totalmente desatendidos!

   ¡Quieres que sea yo quién se quede en casa por RESPONSABILIDAD, mientras tú, dichosa y efusivamente, cacareabas la importancia de una manifestación desaconsejada por la UE y las autoridades sanitarias encargadas del seguimiento de la propagación de la enfermedad de no celebrarse al observar con pavor como los infestados se triplicaban en 24 horas!

   ¡Quieres que sea yo quién se quede en casa por RESPONSABILIDAD, mientras tú te has dejado aconsejar por asesores electorales en vez de personal cualificado en materia sanitaria para mantener tu omnipotente y tan buscado poder!

   ¡Quieres que sea yo quién se quede en casa por RESPONSABILIDAD, mientras has permitido que ratas infecciosas circulen por todo el territorio español sin ningún tipo de control y total impunidad provocando y acarreando lo que está pasando ahora!

    ¡Quieres que sea yo quién, por RESPONSABILIDAD, te de mi confianza para otros cuatro años cuando a tí te convenga mientras has demostrado ser lo que realmente eres: un político más pendiente de tener y mantener poder que mirar por la ciudadanía a la que representas (te hayan votado o no -aunque creo, sinceramente, que eso lo tienes en cuenta-)!

  ¡Quieres que sea yo quién me comporte como el ser humano y humanitario que soy por RESPONSABILIDAD, mientras tú has demostrado ser totalmente lo contrario de lo que realmente soy y somos todas las personas !

    Me pides RESPONSABILIDAD (¡qué bonito nombre tienes! ... y qué poco te conocen los que realmente deberían tenerte en su altar ideológico y humano).

     RESPONSABILIDAD, ¿qué es la responsabilidad? ¿Y tú me lo preguntas? ¿Y tú me la exiges? ¡RESPONSABILIDAD ERES TÚ! (aunque dudo mucho que la conozcas frente a frente) ¿ ?

    Nunca he deseado mal a nadie; bastante tengo con lo que tengo (¡que no es poco!), pero ... ¡todo se andará!

    Quizás esta dramática situación sea la única y definitiva forma de que los mandamases todo poderosos y omnipotentes se den cuenta de la fragilidad que tienen ante toda la ciudadanía. Cuando se equiparen a todos. Cuando la vida les baje del pedestal de aire que se han fabricado, del que no se quieren bajar y nosotros no empeñamos en que mantenerlos en lo alto alabando y creyendo palabras infectadas de odio y mentiras.

    Quizás no tengan ellos sólo la culpa. Quizás deberíamos hacer un acto de reflexión, primero, y de contricción, después, durante todos estos días y plantearnos si de verdad debemos dar nuestra confianza a este tipo de personas autoritarias, déspotas y totalmente alejadas de la realidad del día a día del ser humano, cuyo fin real de su existencia es tener más poder que tú, ser más que tú, tener más que tú; en definitiva, humillarte según sus convicciones.

    Quizás que sea yo quién se quede en casa por RESPONSABILIDAD (¡que lo haré! no hay quizás que valga), pero al menos tengo la conciencia tranquila de que políticos de esa calidad no están ahí con ni por mi confianza. Yo sí he tenido RESPONSABILIDAD al quedarme en casa cuando me han dicho el día que tenía que ir, donde tenía que ir, para legalizar su ferviente y añorado despotismo del que han carecido toda su vida y del que siempre carecerán si ejercemos nuestra RESPONSABILIDAD.

sábado, 14 de marzo de 2020

CARTA A QUIÉN LO LEA (... Y SEPA LEER) (II)



     Responsabilidad, ¡qué bonito nombre tienes! Responsabilidad.

     Responsabilidad, ¿qué es la responsabilidad? ¿Y tú me lo preguntas? ¡Responsabilidad eres tú! ¿ ?

   ¿Eres tú la obligación moral que resulta para alguien del posible yerro en cosa o asunto determinado? (RAE).

   ¿Eres tú la capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente? (RAE).

     ¿Eres tú? o ... ¿soy yo? O mejor: ¿quieres que sea yo y no tú?

     ¿Qué bonito nombre tienes! Y qué bien te viene para sacudirte culpas y pasárselas al de al lado. Pero yo tampoco las quiero, entre otras cosas, porque no tengo motivos para tenerlas. Me conformo con lo que tengo, y no quiero más cuentas a mi cargo. ¿Por qué no te las quedas tú?. Al fin y al cabo son tuyas. Tú las has generado y creado. No me hables ahora de responsabilidad y sacudirte las pulgas de tus errores. Tú las creas, tú te las quedas; tu respondes, sin preguntas, pero respondes. Es tu obligación obligatoria lo que te obliga a tu obligación. Sé que no lo harás. No quieres ni deseas estar obligado. Es otra obligación como ser humano: renunciar a lo que no deseas, sin imposiciones impuestas. Pero tampoco quiero que me impongas obligaciones responsables cuando tú las has evitado como ser humano que eres. ¡Haz lo que yo te diga, pero no hagas lo que yo haga!, me dirás.

      ¡Qué bonita y qué fácil es la vida así!

      Yo gano, tú pierdes. Yo bueno, tú malo. ¡Qué bonita es la vida de esa manera! ... pero sólo para quién se la autoimpone. Y así actúa frente y para los demás: yo mando, tú obedeces. Yo sé lo que hago, tú no. Yo sé lo que digo, tú no. Yo sé lo que te conviene, tú no.

       Sin embargo, ¿crees de verdad que será así siempre? ¿Crees que siempre estarás en el lado bueno y yo en el lado malo? Te recuerdo que todo cansa, lo que hace que bajes la guardia, que flaquees, que te aburras (el gran pecado capital no reconocido por las autoridades pero verdadero culpable de la mayoría de nuestros males), y eso te conducirá a tu destrucción. Entonces, nadie te pedirá responsabilidades; simplemente se reconfortará sabiendo que estás destruido, que no eres nadie (lo que eras antes pero sin poder). Tú te habrás sacudido tus responsabilidades obligatorias; ese nadie como yo volveremos a ser las mismas personas que éramos antes, pero teniendo claro cuáles son nuestras obligaciones responsables no impuestas. O, mejor, autoimpuestas por responsabilidad obligatoria de ser quienes de verdad somos, no seres de pacotilla como tú.

       De verdad: no me has defraudado. Ya sabía quién eras. Si hubieras dicho y hecho lo contrario, sí estaría defraudado. Así, no. Eres tal y como sabía que eras. No quiero ni me gustaría que siguieras siendo así, pero también sé que no sabes ser otra cosa ni otra persona de lo que y como eres. Sé que no tienes intención de cambiar por lo bien que vives. ¡Ya lo harás!, pero tarde, como siempre. Entonces entraré yo en escena y tú serás el espectador de lujo encargado de tener la responsabilidad de aplaudirme por ser realmente quién soy. Te gustará parecerte a mí, ser como yo, pero será tarde, como siempre. Aún así, no serás capaz de aceptar tu responsabilidad de espectador y aplaudirme y reconocer mi labor y mi forma de ser. Es demasiada responsabilidad lo que se te pide para lo que estás acostumbrado, siempre mirando a los demás por encima del hombro.

      ¿Responsabilidad? ¡Qué bonito nombre tienes! ... pero según para quién te invoque e implore. Unos tratan de imponerte; otros te reconocemos como propia. Esa es la gran diferencia entre los seres humanos: los que somos y los que quieren ser, pero que jamás serán, simplemente porque son así, tampoco quieren ser de otra forma. Se creen responsables pero ... ¿nos lo creemos los demás? Yo no creo, ¿y tú?