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sábado, 10 de enero de 2015

DON INO Y EL RELEVO GENERACIONAL


         Saliéndome una vez más por las múltiples y espléndidas tangentes que nos ofrece el Románico, me gustaría llamar vuestra atención en el modo de vida de las gentes que convivieron con ese arte. Una vida dura y llena de penalidades que trataban de apaciguar, a modo de descanso, con las fiestas que entre semana tenían, creando con ello unas tradiciones que, en la mayoría de los casos, han perdurado hasta nuestros días. Todas ellas estaban relacionadas, ¡cómo no! con la Iglesia, pues eran mayoritariamente fiestas religiosas ligadas a sus labores y faenas agrícolas y ganaderas. Hoy día, múltiples grupos y asociaciones tratan de “recuperar” ciertas tradiciones que con el tiempo han desaparecido, consiguiendo en la mayoría de las veces, un esperpento charlotariano muy alejado de la verdadera realidad. Si las tradiciones han desaparecido, lo han hecho por la misma razón por la que se crearon, y su desaparición es irrecuperable tal y como fueron creadas. Todo lo que se quiera hacer desde su desaparición hasta nuestros días es puro teatro callejero que ofende más que recupera. El tiempo pasado se fue, pero eso no quiere decir que tengamos que olvidarlo. Debemos basarnos en él para mantener lo que nos queda de estas fiestas y tradiciones, y es en ese punto, y no en otro, donde debemos enfocar nuestros esfuerzos, tanto los que ahora estamos como los venideros, verdaderos herederos y mantenedores de ellas.


         Pero mucho me temo que la pérdida no tiene camino de retorno; su final ha comenzado. Podríamos enumerar múltiples causas de esa pérdida pero yo me centraría, fundamentalmente, en el relevo generacional, en ese grupo de personas (adolescentes y jóvenes en la actualidad) que tienen en sus manos, al menos, mantenerlas. El por qué no hacerlo también tiene múltiples facetas y lecturas. Ahí va la mía, mi esbozo personal de tan situación.


         El germen de una tradición brota cuando un grupo de personas, en un tiempo y espacio muy determinado, desarrollan unos actos o crean unos acontecimientos que se van transmitiendo de padres a hijos, de generación en generación. Mientras las variables de espacio y tiempo se mantengan, las tradiciones conservan todo su esplendor, pudiendo incluso afianzarse aún más si las generaciones venideras mantienen constante una variable más, además del espacio y del tiempo: la variable social. Ésta está totalmente condicionada por el lugar donde se desarrolla la tradición y por la época en la que lo hace. La unión de ambas variables modelan la social, creando una sociedad muy específica y estable en ese tiempo y lugar. Esa estabilidad social afianza las tradiciones, que, a su vez, dan valor definitorio a las sociedades, y así sucesivamente; lo que comúnmente se llama “la pescadilla que se muerde la cola”.


         Esa relación circular podría desembocar en una sociedad muy estable pero a la vez muy conservadora, cerrada, introvertida, impenetrable, poco dada a cambios y a desarrollos. Pero la historia nos ha demostrado en más de una ocasión que las sociedades, afortunadamente, evolucionan y avanzan, son más abiertas y más dadas a los cambios, lo cual favorece la perspectiva de futuro de sus miembros. Sin embargo, esa evolución social puede tener su contraprestación en la modificación de las variables tiempo y espacio que conforman las tradiciones. Una sociedad evolucionada infiera una evolución de la época en la que se está desarrollando y del espacio donde tiene lugar. Si la pescadilla se sigue mordiendo la cola, las tradiciones evolucionarían, por lo que llegaría un momento en que éstas perderían todo su fundamento de mantenerse, pues se han modificado los gérmenes que las crearon. Esto acarrearía la obligatoria desaparición de las tradiciones, pues los gérmenes que las crearon no tienen ahora los mismos condicionantes que en su fundación.

         La pérdida o desaparición de tradiciones (a partir de aquí podemos sustituir la palabra tradición por fiesta) es un hecho doloroso, incluso inaceptable por aquellas personas que durante muchos años de su vida lucharon por mantenerlas vivas, pero según se muestre la evolución social, puede ser un hecho irreversible en mayor o menor plazo, pero un hecho final y terminal. Tan sólo podría haber un atisbo de esperanza si las generaciones venideras pudieran adaptar esa evolución y avance social al mantenimiento de las fiestas y tradiciones; es lo que yo llamo el “relevo generacional”. Mientras la sociedad siga adelante sin pararse a mirar hacia atrás y no sea consciente que lo que se va consiguiendo con el avance proviene en su totalidad de lo creado en el pasado, las fiestas y tradiciones tienen los días contados. Si los nuevos miembros de las nuevas sociedades no quieren ser conscientes de esa interrelación imprescindible de pasado-futuro, gran parte de las fiestas y tradiciones que definen y diferencian a nuestros pueblos y ciudades, se ven abocadas a su total desaparición. Una pena, pero también una realidad.


         En las sociedades anteriores a la que actualmente estamos generando, las numerosas fiestas anuales desahogaban un poco las labores rústicas, manuales y artesanales fundamentalmente, de sus miembros. Todas ellas tenían un significado claro dependiendo de la época del año en la que se celebraran, salvo las fiestas fijas anuales como la Semana Santa y la Navidad. Se celebraban en el día señalado como comienzo o final de una etapa bien agrícola, bien ganadera, bien estacional. A nadie se le pasaba por la cabeza una modificación festiva: iría en detrimento de su propia vida social, incluso de su propio ciclo vital anual. Por ello, se mantenían en el tiempo generación tras generación, tradicionalmente.


         Actualmente, la sociedad ha cambiado. Técnicamente ha evolucionado de una manera brutal casi sin dar tiempo a que sus miembros se adapten a ellas. La inmediatez que se ha generado, aparte del desprecio al esfuerzo y la falta de autodisciplina, no permite pararse a pensar ni siquiera en el momento actual. Todo avanza sin que el presente acampe entre nosotros. Los miembros de la nueva sociedad, el relevo generacional al que me estoy refiriendo, no ha sabido adaptarse paulatinamente a esa imperante velocidad social; bastante tienen con lo que hay delante como para pararse a pensar lo que había detrás. Resultado: una total banalización y trivialización no sólo del pasado, sino también del momento presente. La inmediatez que padecen les obliga, cuál adicción dañina, a actuar según le van surgiendo pensamientos e impulsos. No valoran la idoneidad de sus actos; los ejecutan como autómatas tal y como les vienen a la cabeza, todos al unísono, como robots programados para tal o cual tarea.


         Si ya para el momento presente no tienen ninguna capacidad cognitiva para valorarlo, olvidémonos de que puedan valorar el pasado, la heredad de sus padres, abuelos y bisabuelos, entre las que se encuentran las tradiciones y, por ende, las fiestas. Para el relevo generacional no hay tradiciones, no hay fiestas. Ellos son los que deciden cuándo es fiestas y de qué tipo se trata; qué es lo que hay que hacer ahora y cómo hay que hacerlo. Todo ello programado en el casi hoy mejor mañana, pero nunca con vistas a su pasado, a su historia, a su verdadero germen como ser humano y, debería ser también, como persona. El descanso festivo semanal que buscaban sus antepasados para celebrar tal o cuál acontecimiento relacionado con su vida personal y laborar queda anulado y degradado; como mucho lo trasladan al sábado (nunca al domingo), casi con desprecio, pero siempre con el convencimiento de estorbo semanal más que festivo semanal.


         De las festividades que rigen nuestro calendario festivo en la actualidad podemos ir olvidándonos. Les queda el tiempo que dura la generación de personas que en la actualidad tiene entre 40 y 55 años. Un vez terminada esa generación, mueren con ella ese tipo de fiestas y tradiciones, incluidas, como no, las fiestas patronales, y, apurando algo más (no mucho), la Navidad (la Semana Santa es harina de otro costal; el integrismo, el fanatismo, los exaltados, los golpes de pecho nada tienen que ver con las fiestas y las tradiciones). A poco que queramos ver y analizar el desarrollo actual de estas festividades y sus tradiciones asociadas, podemos apreciar la tremenda devaluación y decadencia de la que están siendo objeto, rozando en numerosas ocasiones el desprecio y casi la depravación.


         Toda tradición asociada a sociedad y fiesta tiene los días contados. Los nuevos miembros de la nueva sociedad, nuestro relevo generacional, no quieren tener nada que ver con ellas. Para esta nueva generación son cosas del pasado, antiguas, obsoletas, caducas, que no hacen sino molestar su florido camino en su quehacer diario. La comodidad es una bandera que ondean con una inusitada y cada vez mayor frecuencia, haciéndolo con más vigor si cabe a medida que pasa el tiempo. El esfuerzo de nuestros antepasados por mantener y hacer lo que somos ahora queda tirado por el suelo. Y eso no es lo peor: el relevo generacional tiene la gran desgracia de no conocer el esfuerzo, y ese será, entre otras muchas lindezas, lo que heredarán sus hijos. No heredarán esfuerzo y sacrificio; heredarán comodidad y egoísmo, y cuando eso ocurra, casi lo de menos será la desaparición de las fiestas y tradiciones. Lo peor será el siguiente relevo generacional, … eso si llega a producirse.


sábado, 5 de noviembre de 2011

MAZARULLEQUE

LA ALCARRIA CONQUENSE: MAZARULLEQUE

Dice José Mª Alfaro Roca en su Blog: “Mazarulleque es una pequeña localidad alcarreña, a los pies de la sierra de Altomira a la que se encuentra indisolublemente unida tanto en sus tradiciones como en su acontecer diario.

 

Prueba de ello es la leyenda que nos cuenta cómo en tiempo medieval existía un convento, en lo más alto de la sierra, que algunos dicen de los Templarios, quizá como reminiscencia de la similitud de su cruz con la que figura en la enseña de la Orden de la Merced, bajo cuya influencia se encontraba esta zona a partir del siglo XIII. ... está documentada la existencia de un convento, en donde otra evocadora tradición cuenta que era el templo ‘de las siete vírgenes’, como si de vestales se tratara.

 

Lo que dejaría la veneración a la que es la patrona del pueblo, la Virgen de Altomira. Quizá todas estas tradiciones entronquen con la mitografía de esta zona (vg. la patrona del cercano pueblo de Jabalera: Santa Brígida) con la posibilidad geológica de haberse encontrado a lo largo de los tiempos fósiles de grandes mamíferos que, en cierto modo, es origen de este tipo de mitos referidos al ‘dragón’ (Así quedó acreditado un poco más al sur, en esta misma sierra, en la localidad de Alcázar del Rey, cuando se perforó en la construcción del túnel para el paso del trasvase Tajo-Segura).

 

Pero seguramente el aspecto más interesante sea la enigmática etimología del propio nombre del pueblo: MAZARULLEQUE. Seguramente de origen árabe y (aunque escasamente) se encuentra en alguna otra localidad española. Todo parece indicar que sería la apelación a una Torrecilla con uso de molino (Mazar). Pero la tradición popular no se conforma con esa interpretación queriendo ver que el señor del pueblo sería un moro de nombre Uleque que los defendía con una enorme Maza."

También cuenta la tradición que la "señora del peine", que se aparació una noche de San Juan a un zagal por las trochas de la sierra peinándose con un peine de oro. Cuando le inquirió qué le gustaba más, si su peine o su belleza, el mozo -azorado- contestó que el peine, lo que la valió la contestación: "Si hubieses elegido mi belleza me habrías liberado. Anora tendré que esperar otros cien años".



Hoy en día, Mazarulleque está incorporado a La Puebla de Don Francisco, provincia de Cuenca, formado por los pueblos de Garcinarro, Mazarulleque y Jabalera.

La Siega y la Trilla... es una de las tradiciones más populares de la zona.

Las fiestas patronales de Mazarulleque se celebran el primer domingo de agosto y duran tres días. La Virgen de Altomira se festeja el primer domingo de mayo, con una duración de dos días (sábado y domingo), en donde hay romería, banda de música y baile.

"... cuentan que existe una iglesia románica, abandonada en la actualidad, que fue comprada por un escultor para vivir y trabajar en ella. El hombre hizo algo de obra en ella, como hacer en una parte de la iglesia una segunda planta. Pero durante las mismas parece que también hizo otras cosas, como excavar las tumbas de los curas para robarles las joyas. Según cuentan, el hombre comenzó a oír voces y se acabó yendo. ..."


HISTORIA DEL NOMBRE DEL PUEBLO:

En Mayo de 1843 fue contestado el "interrogatorio" de caballero, y de las repuestas al mismo extracto las noticias que van a continuación.-La etimología del nombre de esta villa proviene, según tradición, del Capitán que la conquistó, llamado Uleque, valiéndose de un madero ó maza para romper la puerta de la fortaleza; cuyas dos palabras combinadas vinieron a dar la compuesta Mazarulleque.


Muños Soliva, tratando -página 605 del tomo primero de su historia- de la etimología de este nombre, desecha lo de la maza del moro Uleque, para seguir el juicio de Gayángos, Quien traduce mazar por pueblo, y entiende que el Uleque debe ser nombre propio. Por tal le tomo, dice el conquese, al ver que Turleque procede de Turris Ulleque, torre de Uleque liquidada ó pronunciada la "ll" como "l" como se hace en latín, y siendo Mazarulleque de fundación romana, los agarremos le anteponían la palabra mazar, pueblo y pronunciado los cristianos la "ll", lo que antes se pronunciaría Uleque, se pronunció Mazarulleque.

A pesar de esta constancia, el topónimo que ha sobrevivido -Mudarra-, es de claro origen árabe: mutarraf: "cosa enriscada". Aunque bien podría provenir de la palabra al-mudarrava, que figura con cierta frecuencia en las dotes matrimoniales entre árabes, junto a fieltros, cabezales, alfombras y otros elementos textiles.


ORÍGENES DEL PUEBLO

 
Los orígenes de este pueblo son tan remotos que no tenemos una fecha concreta de su origen ni de cuando se eximió de la dependencia de Huete, constituyéndose en villa.

Que esta zona estuvo poblada desde épocas del paelolítico dan buena muestra diveersos útiles, entre ellos una punta de flecha de sílex con aletas, extraña en la provincia.

Muy posiblemente de aquellos antiguos tiempos sean los extraños -y originales- petroglifos que se encuentran (mejor dicho, se encontraban; ahora ocupan este terreno varios chalets) en el roquedal junto a las antiguas escuelas. También algún vestigio de la época de Bronce.


De lo que no cabe duda es de la presencia romana según se pone de manifiesto en el parejo conocido como Fuente del Olmo, en donde se ha aflorado una vieja fuente romana con pilón, y en el pedazo agrícola que lo delimita, surgen fuertes sillares y teselas que denotan la primitiva existencia de un mosaico seguramente perteneciente a una villae.


De estos tiempos, en la delimitación de éste término con los de Huete, Garcinarro y Moncalvillo de Huete, se encuentran en solitario cerro horadado por múltiples galerías con testimonios arqueológicos de haber sido explotado como mina de espejuelo en época romana.


Al séptimo capítulo dijeron: que esta villa tiene por escudo de armas tres olmos y un castillo y un soto; y esto tomó por escudo y armas cuando se hizo villa, porque en un prado que está junto a ella hay tres olmos grandes y en medio de esta villa hay una peña a la que llaman El Castillo, y por un soto que tiene junto a esta villa de olmos, y álamos, y otras fustas de zarzas y espinos; y por esta causa habían tomado por escudo y armas lo que han dicho.


IGLESIA DE SAN MARTÍN
Situada en la calle Acacias se encuentra la iglesia de San Martín, del siglo XVI. Se trata de una iglesia compuesta según un espacio único, interrumpido exclusivamente por dos pilares exentos, de sección cuadrada, coronados con basa y entablamento, situados de tal forma que parecieran contribuir a conformar tres naves. De ellos surgen arcos de medio punto de sillería, que forman las distintas cubiertas: la central, de lacería gotizante, el cabecero y laterales por medio cañón, y el coro por baída. A la derecha hay una capilla lateral, separada de la nave por arco de medio punto cerrado por rejería de madera policromada, cubierta por bóveda de media naranja sobre pechinas y pilastras con restos de policromía. Y bajo el coro, otroas dos capillas, una con bóveda de arista y la otra con medio cañón.
En el exterior destacan con los contrafuertes, el cabecero, la capilla y la torre con espadaña, situada en el piecero lateralmente. El acceso es por una hermosa portada con arco de medio punto.

FOTOS
Ábside parte este de iglesia de San Martín

Cruces en sillares

Entrada a una cueva

Detalle del arco de medio punto de entrada a iglesia.
Portada occidental

Espadaña de la iglesia en parte occidental

Fachada norte iglesia de San Martín

Puerta sur iglesia de San Martín, con destacado contrafuerte y ventana con arco de medio punto

Capilla - habitación adosada al ábside de la iglesia de San Martín

Interior de una típica cueva

Interior de una típica cueva

Interior de una típica cueva

Marcas en sillar de iglesia de San Martín

Detalle de sillar caído de iglesia de San Martín donde se aprecia huellas dejadas por hacha durante su labra

Oculo en el ábside de iglesia de San Martín

Puerta sur y contrafuertes de iglesia San Martín

Puerta de entrada a una cueva

Hornacina vacía en la puerta oeste de entrada a la iglesia de San Martín

Puerta tapiada en el lado sur de la iglesia de San Martín

Vista de entradas a cueva desde una especie de acueducto natural en piedra

Lado sur de iglesia de San Martín con contrafuertes y ventana con arco de medio punto.

lunes, 21 de septiembre de 2009

SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Por su doble dimensión, humana y celestial, San Miguel es el arcángel con más relevancia de los tres principales arcángeles (Gabriel, Rafael y Miguel) en la tradición cristiana de la cultura occidental. San Miguel, mitad hombre y mitad ángel, se halla muy por encima de los otros dos, porque su cometido no puede ser más importante: es portador de mensajes celestes que comunica a los seres vivos. Los textos religiosos advierten que su presencia procura a los hombres un estado de paz y sosiego cercano a la beatitud. Hay representaciones de San Miguel en toda Europa y en buena parte de los territorios del Mediterráneo oriental, desde Egipto a Siria y Turquía. Esta figura se ha representado de dos formas muy distintas pero, al mismo tiempo, complementarias. Unas veces con aspecto humano: vestido con coraza, escudo y lanza o espada, tras haber vencido a Satanás, que, en forma grotesca, se halla postrado a sus pies, implorando misericordia con su mirada. San Miguel, lejos de humillar al príncipe de las tinieblas, le contempla amorosamente, tal vez porque recuerda que ambos habitaron en el Paraíso. La segunda representación de San Miguel es la celestial: con alas en su espalda mientras sostiene una balanza en su mano izquierda para pesar los pecados y virtudes de las almas de los mortales y, después, decidir si son merecedores de alcanzar el Cielo o bien, hundirse en los abismos del Infierno (psicostasis).

Dios escogió a ese ángel por su valentía y lo designó para impartir justicia en los Cielos; al tiempo, le encargaba la responsabilidad del pesaje de los pecados de las almas antes de decidir el destino de las mismas.

San Miguel es el arcángel justiciero, por su victoria sin humillación, sobre el diablo y, por ello, se convirtió en el paladín del Bien contra el Mal.

La tradición judía también contempla a este alado santo cristiano porque lo relaciona con Tiferet, que fuera el ángel protector del pueblo de Israel, jefe de las milicias celestiales, aquellas que, según la Biblia, al toque de trompeta, derrumbaron los muros de la legendaria ciudad de Jericó.

La figura de San Miguel está relacionada, así mismo, con la protección de los agricultores; sus dos efemérides, el 8 de mayo y el 29 de septiembre, están estrechamente vinculadas con los ciclos agrarios correspondientes a la primavera y al otoño, respectivamente, estableciendo los periodos de mayor actividad y productividad del campo. La primera fecha está consagrada a la Dedicación de San Miguel, mientras que la segunda, su Aparición, fue declarada por los caballeros templarios, jornada de ayuno.

Uno de los lugares de España donde se celebra el culto a San Miguel con mayor devoción lo encontramos en el barrio del Albayzín (Albaicín) en Granada. Sobre el mítico cerro del Aceituno, cerca del Sacromonte, la montaña sagrada de la capital del antiguo reino nazarí, se alza la ermita de San Miguel el Alto. Desde ella se contempla la mejor panorámica de la Alhambra, el Generalife y la vega de Granada.

Otro de los más conocidos es el santuario de San Miguel in Excelsis, que corona Aralar, la montaña sagrada de la Comunidad Foral de Navarra, donde este guerrero, santo y alado, goza de la veneración popular.

En la litoral atlántico de Galicia, en la costa da Morte, sobre el sector oriental de la ría de Betanzos, se alza la iglesia de San Miguel de Breamo.

La aldea de San Miguel de Aras, en un lugar de Cantabria, entre las localidades de Colindres y Ramales, venera la figura de San Miguel Arcángel pesador de almas, portador de una balanza.
Hasta aquí, el texto anterior es un extracto del capítulo "El santoral templario" de Jesús Ávila Granados incluido en el libro Codex Templi, pags. 849-853.

El culto a San Miguel reemplazó al de las divinidades paganas, al del dios egipcio Anubis y, en particular, al de Mercurio, el Hermes psicopombo (conductor de las almas. Por este motivo muchos de los templos o santuarios dedicados a San Miguel fueron construidos en lugares elevados). Sea o no San Miguel el Hermes cristiano, lo cierto es que la cuna de su culto se encuentra en el Oriente helenizado, donde se le consagraron los primeros santuarios. El emperador Constantino construyó en Bizancio un Michaelión. En occidente, a finales del siglo V, el culto a San Miguel se implantó en el monte Gárgano (o Galgano) en Abulia. El 8 de mayo del 492, el arcángel se manifestó sobre este promontorio del Adriático que se convertiría en el lugar de peregrinación más célebre de la Italia meridional.

Los dos rasgos más importantes de San Miguel durante la Edad Media fueron configurados durante los primeros años del cristianismo y proceden de los textos apócrifos: Miguel como protector de Israel, lucha contra las fuerzas del mal enemigas del pueblo de Dios y, como ángel conocedor de la justicia y de la generosidad, acaba adjudicando las buenas y malas obras en el momento del Juicio Final.


Leyenda del Monte Gargano

Cerca del año 490, un señor de Gargano estaba buscando uno de sus más preciados toros. Cuando pensaba que estaba definitivamente perdido, lo logró ver dentro de una cueva de rodillas. Como la cueva estaba muy alta, este hombre pensó que jamás el toro lograría salir de allí, y le disparó una flecha para sacarlo de su miseria. Pero la flecha, a medio camino, dio la vuelta, dirigiéndose de nuevo hacia el hombre.

Sorprendido, el hombre fue al obispo a relatar lo que le había sucedido. El obispo instituyó tres días de oración y ayuno afuera de la cueva para discernir si lo ocurrido era o no un incidente del cielo. Mientras oraban fuera de la cueva, San Miguel se le apareció al obispo y le dijo: "Yo soy el Arcángel San Miguel, y estoy siempre ante la presencia de Dios. Esta cueva es sagrada para mi; es de mi elección. No habrá más derramamiento de sangre de los toros. Donde las rocas se abran de par en par, los pecados de los hombres serán perdonados. Lo que se pida aquí en oración será concedido. Por lo tanto, dediquen la gruta a culto cristiano".

Pero a pesar de esta manifestación el obispo dudaba. Más tarde, el pueblo de Gargano se veía amenazado por una invasión, y el Arcángel se le volvió a aparecer al obispo y le prometió victoria para el pueblo, si confiaban y tenían fe. Así fue. El obispo en gran angustia se veía dividido entre dudas y la petición de San Miguel de construir la Iglesia en la gruta.
Un año más tarde, el obispo fue donde el Papa a pedir dirección. Este le envío junto con sacerdotes a estar tres días de oración y ayuno fuera de la cueva y pedir la asistencia del Arcángel para discernir la voluntad de Dios. San Miguel se le aparece de nuevo y ordenó al obispo entrar a la cueva: "No es necesario que me dediques esta Iglesia, yo mismo la he consagrado con mi presencia. Entra y bajo mi asistencia, ora y celebra el sacrificio de la Misa. Te enseñare como yo mismo he consagrado este lugar".

Al entrar, el obispo se encontró dentro un espléndido altar revestido de mantel rojo y una cruz de cristal. En la entrada había una huella de pie, confirmando la presencia del Arcángel.

lunes, 7 de septiembre de 2009

LA LANZADA EN EL COSTADO DE CRISTO

La siguiente imagen pertenece a un Cristo del Consuelo de un pueblo de Castilla la Mancha.

Este imagen tiene una particularidad diferenciadora con respecto al Stmo Cristo del Consuelo de Torralba de Calatrava: la cabeza está inclinada hacia la izquierda en vez de hacerlo hacia la derecha. Los motivos pueden ser muy diversos: la realización de la imagen se basó en un negativo de una fotografía o litografia de la época, el autor así lo quiso, desconocimiento de las escrituras, etc. Cada uno de nosotros puede sacar sus propias conclusiones.

Lo que siempre se representa correctamente, canónicamente hablando, es la lanzada en el costado de Cristo.

Siempre que se representa la imagen de Cristo crucificado aparece una herida en el costado derecho del torso. La base documental de este hecho la podemos encontrar en el capítulo 19, versículo 34 del libro de Juan, que dice “… uno de los soldados traspasó el costado con una lanza”. Longinos es el nombre del soldado que provocó la herida.

Este suceso de la lanzada, en mi niñez, se explicaba que era como una constatación o confirmación de que Cristo estaba muerto cuando se la produjo el soldado. Sin embargo hay una explicación más médica o técnica a esa lanzada.

La lanzada que se infringió a Cristo, lejos de constatar su muerte, tenía la función de alargar aún más la agonía del reo, lo que indica que se la hacía con el reo aún con vida. El sufrimiento del crucificado propiciaba, entre otras cosas, la aparición de un derrame pleural que aceleraba la muerte por asfixia. Una lanzada en el costado permitía el drenaje del derrame pleural, alargando un poco más la agonía del condenado.

Esto demuestra el conocimiento que los romanos tenían sobre las técnicas de hacer sufrir al ser humano y que a Cristo se le crucificó, no porque era la moda en aquellos tiempos, sino porque quizás fuera la peor muerte se que se le podía dar a una persona.

Pero, relacionado con la lanzada, hay otro tema que también puede tener algo de controversia y que la tuvo, sobre todo teológica y artísticamente. Me refiero al lado del costado donde se produjo: derecho o izquierdo. Siempre está representada la lanzada en el costado derecho pero ésto tampoco está acorde con una explicación técnica.

Los soldados romanos, cuando iban al combate, iban protegidos en su parte izquierda con un escudo grande, que tenía la función de proteger el lado del corazón. Por ello, eran entrenados para provocar una herida mortal en la parte izquierda de su adversario. Cuando el soldado se encuentra frente a Cristo, si éste era diestro (lo más normal) tendría su escudo en el brazo izquierdo y la lanza en la derecha, por lo que lo lógico es que le clavara la lanza en el lado izquierdo, por la posición que ocupa y por poner en práctica lo aprendido durante los entrenamientos.

Las autoridades eclesiásticas intentaron hacernos ver que la lanzada fue hecha en el lado derecho del torso. Tradicionalmente “diestro” tiene connotaciones positivas mientras que “siniestro” tiene connotaciones negativas. Recordemos, por ejemplo, que los americanos se ponen la mano derecha sobre su pecho derecho, encima de la supuesta posición del corazón, cuando canta su himno nacional. Los términos diestro y siniestro tuvieron que tener un papel importante a lo largo de la historia en la representación iconográfica de este momento de la pasión de Cristo.

Una de las razones por las cuales se pudo producir el cambio, teológicamente hablando, pudo deberse a un cántico que se canta durante la pascua: “Vidi aquam egredientem de templo a latera dextro, alleluia, et omnes ad quos pervenit aqua ista salvi facti sunt et dicent: alleluia, alleluia” (Vi agua fluyendo del lado derecho del templo, aleluya, y todos aquellos a quienes llegaba el agua eran salvados y dirán, aleluya, aleluya. Es una paráfrasis de Ezequies XLVII. El templo del himno es el propio Cristo. Él mismo habla de su cuerpo en esos términos (Jn, XIX, 43). Curiosamente, todavía en el siglo XIX, se criticará a aquellos artistas que decidieron situar la lanzada en el lado izquierdo.

Otra curiosidad para darle vueltas a la cabeza y utilizarla para algo más que para sujetar el pelo (el que lo tenga).

sábado, 29 de agosto de 2009

UN MEZUZAH

El significado original de la palabra mezuzah es: POSTE o VIGA. (Éxodo 12,7).

La palabra indica este objeto, especie de pequeña caja que contiene el pergamino con las palabras de la Tora escritas y que es colocado sobre el poste derecho de las puertas de casas judías y giradas hacia el hogar de la casa.

Mezuzha se llama también al pequeño hueco que hay en las puertas de las casas donde habitan o habitaban judíos. Se coloca sobre las jambas de las casas de vivienda fija y no a la entrada de los baños, de los servicios, de las fresqueras, etc…. Se coloca generalmente sobre el primer tercio del poste a partir de la parte superior, de tal modo que sea visible y accesible.

Otro significado de la palabra mezuzah es rotación (que gira). En aquella época, el bastidor de la puerta solo era una viga que iba del techo hasta al suelo, un tipo de eje de rotación sobre el cual la puerta fue fijada en dos puntos y que la permitía abrirse y cerrarse.

De la misma manera que los cristianos se santiguan al salir de sus casas, los judíos tocaban estos huecos que contenían un pequeño estuche, el mezuzah.



En la Tora, encontramos las directivas por lo que se refiere a su colocación: ”Escucha, Israel: Jehovah nuestro Dios, Jehovah uno es!.... Las Escribirás en los postes de tu casa y en las puertas de tus ciudades. " (Deuteronomio 6, 4.9.).(*)

Si reparamos en él veremos que alguien grabó unas cruces a su izquierda, quizá para contrarrestar la influencia judaica que la presencia de un mezuzah podría significar.

El estuche puede hacerse de madera, metal, plástico e incluso de piedra. El material utilizado importa poco. Son mucho más importantes las letras contenidas en el interior, que son fundamentales: la letra Shin diminutivo de la palabra Shaddai, o incluso la inscripción de Shaddaï en totalidad. Esta palabra tiene varios significados diferentes:
-SHADDAI: Todopoderoso, uno de los nombres del Eterno. Por ello se indica que el domicilio está bajo Su protección. (*)
-Shomer Dalet Yisrael: El vigilante de la puerta de Israel. (*)
-Referencia al Salmo 91: "El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Todopoderoso…"(*)
El essenciel se encuentra sin embargo contenido dentro del asunto: un pergamino que contiene dos citas en 22 líneas:
-Sh'ma Yizraël..."Escucha Israel...(Dt.6,4-9). (*)
-V'haya...'Sera...(Dt.11,13-21). (*)
“El Sh'ma declara la unicidad de Dios de cuyo nos acordamos por el V' haya. Sus promesas y bendiciones que recibimos si seguimos siendo fieles a Sus leyes.” (*)
“El antepasado del mezuzah, ya lo encontramos antes de la salida de Egipto, cuando los hijos de Israel recubrieron los postes de sus residencias con la sangre del cordero para escaparse a la última plaga de Egipto, el ángel de la muerte. Según algunos, este "sello sangriento" se transmitió sobre las puertas de las residencias judías a través de las generaciones protegiendo así al Pueblo del mal. Es ésta la hipótesis que parece reforzar el paso de la Tora inscrito sobre el pequeño pergamino contenido en la caja.” (*)
“La mezuzah, además de ser un remedio, un medicamento, sirve para mantener la fe en Dios en nuestra conciencia cuando regresamos o dejamos nuestra casa, puesto que tocamos el texto de la Tora alguna vez que dejamos o regresamos nuestra vivienda.” (*)
“La colocación de la mezuzah sobre la puerta constituye por la misma ocasión la acción más importante de la ceremonia de inauguración de la casa (Hanuccat Habaït) ya que así, la casa se encuentra bajo la protección de Dios, a condición por supuesto que sus habitantes siguen siendo fieles a las órdenes que dio. Pues resuena la bendición siguiente: "Baruch ata Adonaj, Elohénou Melech HaOlam, asher kidshanou bemitsvotav vetsinanou likbóa mezuzah".(Sea bendigo nuestro Dios Eterno, Rey del Mundo, que nos santificó por sus órdenes y nos pidió colocar la mezuzah.)” (*)

Como aportación propia, muestro un mezuzah que encontré en Sos del Rey Católico (Zaragoza), después de andar y andar. Es este:
También aquí se aprecia perfectamente la cruz, que como se indicaba arriba y a modo de hipótesis, podría significar la conversión que tuvieron que hacer los judíos para no ser expulsados de España. Aún así, a los que se quedaron, los estuvieron persiguiendo y vigilando porque las autoridades eclesiásticas estaban convencidas que no habían renunciado a sus creencias y hacian sus rituales en secreto. Fuero los llamados conversos.


(*)Todos los párrafos que al final contienen el asterisco anterior han sido entresacados del artículo de Jaakov B. Orban, “La Mezuzah”.

miércoles, 12 de agosto de 2009

¿BAPHOMET TEMPLARIO EN SANTA MARÍA DE EUNATE?

El 18 de marzo de 1314 murieron en la hoguera, en París, el último maestre templario Jaques de Molay y el preceptor de Normandía, Godofredo de Charnay. Estaban acusados de herejía, sodomía e idolatría. Todas estas acusaciones eran totalmente falsas, infundadas y conseguidas bajo tortura, como en su día quedó demostrado. Fueron hechas por Felipe IV el Hermoso, rey de Francia y su lugarteniente, Guillermo de Nogaret con el benaplácito y consentimiento del papa Clemente V, súbdito del rey. El único fin de todas estas acusaciones era quedarse con todas las pertenencias de la Orden del Temple, para intentar paliar el gran déficit que había en las arcas del estado.

El ídolo al cuál acusaban de adorar era un ídolo con cuerpo humano, pies y cabeza de cabra, largas barbas y cuernos en la cabeza, como muestra la siguiente imagen:
En la ermita de Santa María de Eunate, Navarra, en la puerta norte y en los capiteles que flanquean la entrada, aparecen dos rostros de sendos personajes con largas barbas.
La foto, puesta tal y como se encuentra en el capitel, no deja lugar a dudas de que es un rostro masculino con largas barbas formando una espiral. Si rotamos 180º la foto obtenemos la siguiente imagen:
Pero si a esta imagen la hacemos el negativo nos aparece lo mostrado en la siguiente foto:

En esta última toma se aprecia mejor el parecido del resultado de la foto con la cabeza del baphomet.
A tenor de lo visto, ¿escondieron y camuflaron los templarios de esta forma en la ermita de Santa María de Eunate al baphomet? ¿serían ciertas las acusaciones contra la Orden del Temple en lo concernientes al ídolo del baphomet? ¿qué hay de verdad en todo esto?
Aunque no está demostrado, la tradición asocia la construcción de esta ermita a la Orden del Temple. ¿Es ésto una prueba de ello?
La coincidencia es bastante apreciable pero con ésto no se demuestra absolutamente nada.
Como curiosidad no está nada mal.

lunes, 3 de agosto de 2009

¿ES UN MILIARIO?

¿Es esto un miliario o es una lancha pelá y mondá?

La foto está hecha en Cirauqui (Navarra) en el margen derecho de una calzada romana que se conserva en dicho pueblo y por la que pasa el Camino de Santiago.

La calzada en cuestión es esta:


En esta otra se puede apreciar el Camino de Santiago con el puente romano al fondo:


Yo no soy capaz de discernir si es una cosa u otra. No tengo suficientes juicios de valor para hacerlo.
Lo que sí puedo hacer es decir es que la conservación de la calzada es magnífica a pesar de la cantidad de peregrinos que la transitan diariamente. El marco y las vistas son preciosas.