jueves, 9 de abril de 2020

SABÍAS QUE EN SEMANA SANTA ...


SABÍAS QUE EN SEMANA SANTA ...


- La Semana Santa no es igual cada año porque cada persona llega a ella de forma distinta, ya que cada año te han pasado cosas diferentes que hace que no llegues a ella de igual manera que el año anterior.

- La Semana Santa es celebrar la muerte, el conocer qué es lo que no conocemos, qué hay más allá, qué hay después de la muerte.

- La Semana Santa conmemora un doble acontecimiento: Pasión y Resurrección. Se enfrente a la celebración de la paradoja central del cristianismo. Evoca cómo sufrimiento, humillación y derrota habían de convertirse en victoria, redención y gloria, cuya premisa fue precisamente la catástrofe previa: el martirio del justo. La tragedia absoluta se convierte en romance heroico, liberación de la muerte a través de la muerte.

- La conmemoración se enfrente a un dilema: o bien se acentúa la dimensión trágica, el peso de la Pasión, algo que sólo puede lograrse diluyendo la anticipación del triunfo hasta "olvidar" la Resurrección; o bien se orienta hacia esta última, lo que atajaría el lado trágico. Se anticipa un final feliz, o al menos se devalúa la tristeza que lo precede. En el primer caso, se trata de rememorar el sacrificio con verdad, "olvidando" el horizonte de esperanza.

- Mientras la Iglesia sitúa en el centro de la liturgia la "Vigilia Pascual", la vuelta a la luz tras las cuarenta horas de oscuridad, las procesiones se centran, por el contrario, en ese tiempo de tinieblas. Desde la lógica religiosa, el acontecimiento central no es la Pasión, sino la Resurrección ("Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también nuestra fe". (1 Corintios 15, 14). De ahí que todo el ceremonial se oriente hacia ese momento; el Oficio de Semana Santa no es sino imprescindible preparación para ese momento, para la celebración del milagro, desde la iluminación al uso del espacio, se oriente a la vigilia nocturna en la que se produce el Acontecimiento que cambiaría el destino de la humanidad.

- En las procesiones hay una devaluación paradójica del Domingo de Resurrección. Se subraya el carácter de tragedia, y la imagen de su final venturoso se desdibuja.

- Existe un contraste marcadísimo entre la sobriedad de las ceremonias en el templo y el despliegue visual y sonoro de las procesiones.

SAN JUAN EVANGELISTA Y LA PALMA

San Juan Evangelista. Cuenca.

- San Juan, "discipulo amado", autor de cuarto Evangelio, tres Cartas y el Apocalipsis.

- Pescador de Betsaida, hijo de Zebedeo ¿?, hermano de Santiago, discípulo del Bautista y apodado "Hijo del Trueno". Participó con Pedro y Santiago de los episodios más significativos de la vida de Jesús, y en la Última Cena recostó su cabeza en el pecado de Jesús.

- Estuvo con María "junto a la cruz" (Jn 19, 25-27), y fue testigo, junto a Pedro, del sepulcro vacío: "... vió y creyó." (Jn 29, 8).

- "Junto a la cruz estaban su madre y la hermana de su madre, María, la mujer de Cleofás, y María Magdalena. Jesús viendo a su madre y junto a ella al discípulo amado, a quién amaba, dice a su madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo." Luego dice: "Hijo, ahí tienes a tu madre".

-   Es uno de los tres apóstoles que acompañaron a Jesús en el monte Tabor durante su transfiguración, y en el monte de los Olivos durante su agonía.

- El brazo derecho extendido podría tener dos significados: o bien podría estar apuntando al horizonte, o bien estaría señalando a la Madre Dolorosa que viene tras él.

- El color verde representa la naturaleza, el renacimiento de ésta a la llegada de la primavera. La iconografía cristiana le otorga un significado de renovación espiritual manifestado explicitamente en el Evangelio de San Juan: "No te maravilles de que te dije Os es necesario nacer de nuevo." (Jn 3, 7).

- La palma que sostiene San Juan Evangelista no es la del martirio, sino la que le entregó el Arcángel  Gabriel, el mismo que le dio la noticia de la Anunciación ( también algunos autores hablan de ¿San Miguel?), traída del Paraíso, a la Virgen María el día que le anunció su pronta partida. Dicha palma debía llevarla por delante del ataúd. Ésta, en su lecho de muerte, le confió a San Juan para que llevase ante su féretro en el funeral.

- La Virgen María habló con él y le confió "esta vara de palma para que la lleves delante de mi féretro, pues ésto me ha sido ordenado", y le pidió que tomara el incienso y se pusiera en oración.

- San Juan, en un primer momento, rechaza llevar la palma delante del féretro, "no sea que haya murmuraciones y quejas entre nosotros".

- La palma es la rama del Paraíso, relacionada con la tradición cristiana de la Asunción de la Virgen a los cielos.

- A la muerte de la Virgen María, el primero en llegar fue San Juan, el discípulo predilecto, que estaba predicando en Éfeso.

- San Juan acompaño a María a Éfeso después de la muerte de Jesús, aunque no hay ningún documento que pueda apoyar dicha idea.

- San Juan, junto con la Virgen María, es lo que representa un "Calvario", estando ambos al pie de la cruz, partícipes del drama de la Redención.

- Atributos más característicos de San Juan Evangelista: Águila, la copa del veneno, el caldero de aceite hirviente y la palma del Paraíso.

- El águila le sirve de pupitre para escribir su Evangelio o le presenta un tintero en el pico. También el águila representa el alto valor teológico de sus escritos.

- En el ciclo de los apóstoles tiene como emblema la copa envenenada, de la que escapa el veneno en forma de dragoncillo. Este atributo apareció tardíamente en el siglo XIII. La copa envenenada con frecuencia tiene la forma de un cáliz donde, en lugar del dragón, encima del recipiente se representa una hostia.

- Copa o vaso del que sale una serpiente originado por la tradición cristiana que cuenta cómo el sumo sacerdote del templo de Diana de Éfeso (allí murió la Virgen María) le ofreció una copa envenenada que bebió después de bendecirla, no causándole ningún mal.

San Juan Evangelista. Cuenca.

VIRGEN DE LA SOLEDAD (SOLEDAD DE MARÍA)

                     
     Virgen de la Soledad. Cuenca                         Virgen de la Soledad. Zamora

- Diego Díaz Herrero sostenía que fue el Papa Inocencio en señalar que el sábado era un día dedicado a honrar a la Virgen en recuerdo a los dolores y soledad que sufrió durante la sepultura de su hijo, extremo luego confirmado por el Concilio de Clemont en el año 1069, durante el pontificado de Urbano II, en el cual se concluía señalando que "la razón principal por la que dedicamos esta día (sábado) a la Santísima Virgen, es para acompañar en aquella soledad después de la muerte de Cristo, y para celebrar su constancia en la fe de la Resurrección, cuando esta fe se había extinguido o debilitado tanto casi en todos los discípulos de Jesús".

- A Isabel de Valois, llamada por el pueblo Isabel de la Paz, tercera esposa de Felipe II, se debe el origen del modelo iconográfico más habitual de la Virgen de la Soledad. Fue camarera de esta reina la condesa viuda de Ureña, quién sugirió vestirla tal y cómo lo hacían las viudas del momento: túnica blanca cerrada y larga hasta los pies, tocas blancas al estilo monjil alrededor de la cabeza, y manto negro amplio.

- La devoción a la Virgen de la Soledad de María es típicamente hispana.

- Las cofradías de la Soledad de María están directamente relacionadas con la función del descendimiento y la procesión del Santo Entierro. Estas cofradías realizaban sus actos principales en la tarde-noche del Viernes Santo, clausurando el ciclo de procesiones de Semana Santa a la espera de la Pascua.

- La soledad de la Virgen María concluyó en el mismo momento en que Jesús resucitó.

- Algunos autores consideran que María nunca había dudado de la certeza de la promesa hecha por su Hijo de que a los tres días resucitaría del sepulcro.

Virgen de la Soledad. Cuenca de Campos. Valladolid.


TENEBRARIUM (TENEBRARIO)

Tenebrario o Tenebrarium. El Parral. Segovia

- Durante los tres últimos días de la Semana Santa (Triduo Pascual), ya caída la tarde, se cantaban los salmos acostumbrado en las principales iglesias.

- El Oficio de Tinieblas, Officium Tenebrarum, que no es otra cosa que el canto o  rezo de las horas litúrgicas Maitines y Laudes del Jueves, Viernes y Sábado Santos, trasladados a la víspera, siempre al atardecer, para posibilitar la mayor asistencia de fieles cristianos. Con el cántico de las diversas antífonas, responsorios y salmos, y con las lecturas correspondientes al Triduo Saco, se va recordando la Pasión de Cristo, su agonía y muerte, y sus exequias y sepultura. Y todo ello casi en la casi oscuridad, con tan sólo las velas del tenebrario. Era una celebración destacada de la liturgia oficial, hoy desaparecida, pero antaño con hondo calado social (en algunos pueblos, este oficio de tinieblas se adelantaba a los días anteriores de la semana para distribuir los actos para que no cayeran todos los mismos días).

- Se disponía un candelabro de forma triangular con quince velas (Tenebrario o Tenebrarium) en el presbiterio delante del altar. Los cánticos duraban más de una hora. Al término de cada salmo o lección, cantada en latín, por supuesto, se iban apagando las velas o luces de una en una por riguroso orden: la primera, la más baja del lado del Evangelio; la segunda, la inferior del lado de la Epístola; la tercera, la situada inmediatamente encima de la primera; la cuarta, la contigua a la segunda; ...  y así sucesivamente y alternativamente se iban extinguiendo todas las velas del Tenebrario menos la vela María, la última, que era tapada pero no apagada, porque había que resaltar que, mientras los apóstoles y las mujeres vieron su fe arruinada a la muerte de Jesús, su madre, María, la mantuvo pese a todo; de ahí que no se apagaba, para que volviera a lucir al cabo de un breve tiempo, equivalente, más o menos, al rezo de un Padrenuestro.

- Una vez extinguidas todas las velas, menos la vela María, se continuaba con los seis blandones amarillo que estaban sobre el altar, y con todas las demás lámparas y vela de la iglesia. Cuando el acólito arrodillado en las gradas del altar mayor y con la vela María entre sus manos, iba a esconderla detrás del altar en el mismo lado de la Epístola, fuera del alcance de la mirada del pueblo, la oscuridad se acentuaba en la catedral o en el templo. Expectantes, todos los fieles presentes aguardaban de rodillas a que el sacerdote entonase el "Christus factu est pro nobis obediens usque ad morten". Después escuchaban el sosegado cántico del Miserere: "Darás gozo y alegría a mis oídos, y mis huesos humillados saltarán de contento". Y, finalmente, al escuchar el texto añadido al salmo: "Señor, conózcate justo en tus palabras y venzas cuando juzguen de tí. Fui llevado al Señor oveja a la víctima y no abrió su boca", el mundo parecía venirse abajo, como le vino la muerte a Cristo.

- En ese momento se producía en la iglesia toda clase de ruidos para recordar las tinieblas y el terremoto seguido a la muerte de Cristo. Cientos de matracas, carracas y tablillas quebraban el aire reposado y silencioso de los templos para protestar por el tránsito del Salvador, para estremecerse como se estremeció el universo entero. Este ruido duraba hasta que se destapaba la última vela. La algarabía en el templo a oscuras era una ocasión aprovechada para el jolgorio y la burla.

- Las quince velas es la suma alegórica de los doce apóstoles más las tres Marías. La última, llamada Vela María representa a la Virgen María, cuya fe sobrepasa a la de los apóstoles. También simbólico era el ruido que se hacía en la iglesia, interpretado como las tinieblas que envolvieron la tierra o el estrépito de la cohorte romana. La chiquillería aprovechaba el momento de estrépito para hacer sus bromas: clavar al suelo de madera o bancos las faldas de las mujeres asistentes, o incluso a la rotura de bancos y sillas, pataletas en el suelo, gritos, vocerío. Incluso ocurría que los niños, impacientes por que llegase el final de tanto cántico, tocaban a destiempo sus matracas e incluso se acercaban a apagar las velas antes de tiempo, produciéndose con ello cierta confusión, junto con el enfado del cura y del sacristán.

Tenebrario o Tenebrarium. Siglo XVIII.

- El significado simbólico que tienen los actos de apagar las velas del tenebrario y el ruido que produce al final. Con lo primero se pretende que los cristianos recuerden el abandono de Jesús por sus discípulos y amigos, al tiempo que era atormentado por los judíos. La única vela encendida del final recuerda también a Cristo. El ruido final nos indica las convulsiones y trastornos de la naturaleza en el trance de la muerte del Salvador.

- Las tinieblas, como algunos otros actos litúrgicos, dejaron de celebrarse. En ello pudo influir este desorden durante la celebración, pero tal  vez se debiese a los cambios introducidos posteriormente por la Iglesia en relación con algunas de las prácticas tradicionales.

HECHOS Y PERSONAS DE SEMANA SANTA (no probados canónicamente)

VERONICA

- βερνμκϊ en griego; Bernice o Berenice.

- Personaje de los evangelios apócrifos.

- Es identificada ("Actas de Pilatos" o "Evangelio de Nicodemo, VII) como la mujer con flujo de sangre curada por Jesús (Mt 9, 20-21).

- En "Muerte de Pilatos" aparece como una amiga de Jesús que llevaba muy mal sus ausencias y desea que le hagan un retrato.

- En "Venganza del Salvador", auténtico melodrama, aparece en posesión de un retrato del que es despojada y que trata de recuperar a toda costa, entremezclando su curación anterior con el retrato milagroso. Las dos versiones concluyen en un personaje apreciado por el pueblo, pero de muy dudosa veracidad.

Verónica. Cuenca.
Foto: David Saiz

LONGINOS

- Personaje de leyenda, que no el soldado encargado dela ejecución de Jesús (Jn 19, 34).

- El evangelio apócrifo "Actas de Pilatos, 16" da el nombre de Longinos a este soldado. Más adelante indica que también vigiló el sepulcro, y que después de la resurrección fue a escuchar a Jesús, junto a Prida, la mujer de Pilatos, y echó en cara a los discípulos la resistencia que éstos tenían para creer (Carta de Pilatos a Herodes).

- El "Poema de Mio Cid", versos 352-356, se hace eco de la leyenda de que Longinos era ciego, pero fue curado al frotarse los ojos con la mano manchada de sangre que había goteado de la lanza o por la lanza.

Longinos. Cuenca.
www.jesusamarrado.com

Longinos


MONUMENTO

- Monumento -> "Vulgarmente se toma por el túmulo y aparato que se haze en toda la Yglesia Católica el Jueves y Viernes Santo, donde puesta un arca en forma de sepulcro, se encierra el Santísimo Sacramento, en memoria del sepulcro en que estuvo en aquellos tres días el cuerpo de Nuestro Redemptor Jesu Christo. Pero en rigor, "Monumentum est quid quid os monet, ut tituli, sepulcra, estatue, fama, porticus, thetra, carmina, historiae, documenta, preaedeptiones, sapientum monita, libri et cartera ciusmundi" (Sebastián de Covarrubias. Diccionario, pag. 762. Siglo XVII).

- Està escrita esta definición en un momento en que este elemento gana grandiosidad, se construyen monumento de gran tamaño, auténticos ostensorios eucarísticos que contribuyen a la solemnidad y pompa con la que se realizan los actos religiosos debido al impulso que da el Concilio de Trento a raíz de los ataques que había sufrido la Eucaristía por parte de los protestantes.

- El rito de Monumento consiste, grosso modo, en trasladar el Santísimo Sacramento del altar a un lugar especial que recibe el nombre de Monumento, donde es adorado por los fieles hasta el día siguiente en que será consumido.

- Esta forma de adoración tiene su origen en época paliocristiana, debido a que el Viernes Santo no había consagración; no estaba permitida por considerarse un día alitúrgico centrado en la Cruz.

- Durante los primeros siglos del segundo milenio después de Cristo, la Eucaristía fua adquiriendo una mayor devoción; especialmente tuvo gran arraigo entre el pueblo, pasando a ser guardada den la sacristía de las iglesias a ser depositada en el sagrario del altar mayor.

- También en ese momento se comienza a realizar la elevación de la hostia y el cáliz tras la consagración, así como las exposiciones, y también a raíz de las celebraciones del Jueves Santo nace la festividad y procesión del Corpus Christie.

- Es en ese momento cuando el Monumento de la Semana Santa alcanza verdadero significado, evocando la deposición de Cristo en el Santo Sepulcro, y conectando la devoción eucarística con la Pasión y Muerte.

- El sacerdote consagraba dos hostias el Jueves Santo: una para la comunión de ese día y otra se conservaba hasta la función del Viernes Santo.

- En principio, la reserva se realizaba bajo las dos especies y se guardaban en la arqueta o sagrario donde habitualmente estaba. Es a partir del siglo XI cuando el vino se deja de reservar y comienza entonces un rito que cada vez será más complejo y solemne.

-Tras la Misa in Cena Domini, la hostia que se reservaba para el Viernes Santo se encontraba introducida en un cáliz, el cuál se cubría con la palia y la patena invertida; todo ello se envolvía con un paño blanco de sede que se ataba al cáliz para la procesión.

- Místicamente, el cáliz representaba en la Edad Media el Santo Sepulcro, la palia y la patena la piedra con la que había sido sellado el sepulcro, y el paño blanco con la colonia para atarlo simbolizan la mortaja.

- El Santísimo Sacramento era llevado bajo palio, cuyos varales eran portados por sacerdotes o por las autoridades, ya que se consideraba una forma de honor.

- La procesión recorría el camino más largo en el interior del templo, realizándose en algunos lugares estaciones o paradas y, mientras, se cantaba el "Pange Lingua". A la llegada al monumento se cantaba el "Tantum Ergo Sacramentum" mientras se inciensa el Sacramento. Se introduce en el sagrario o arca y se cierra. Finalmente, el celebrante se cuelga la llave al cuello.

- En algunos lugares, la  llave se cedía al  alcalde o al representante de alguna hermandad o gremio.

- Después de cerrarse el Sagrario, especialmente en los pueblos, se colocaban las varas del alcalde y del juez junto al altar del monumento. El dejar este símbolo de autoridad indica un tiempo de ausencia de poderes en las localidades, lo cual justifica en estos días juegos como las chapas. (¿El juego de las Caras de Calzada de Calatrava (Ciudad Real) tiene su origen en esta ausencia de autoridad al celebrarse en la mañana del Viernes Santo?).


Juego de las chapas

- El Monumento se convierte en una especie de sanctasanctorum, de centro de atención en las iglesias, ya que, después de los oficios de Jueves Santo, se tapaban todos los retablos con cortinas moradas o negras, se retiraban los crucifijos, se despojaban los altares y las campanas callaban o se sustituían por carracas, matracas, tablillas, etc.

- La adoración de Santísimo Sacramento en el Monumento terminaba con la función litúrgica del Viernes Santo, en que era sacado el arca o sagrario para ser consumido por el celebrante.

- Se formaba de nuevo una procesión con la misma pompa que la del Jueves Santo y con el canto del "Vexilla Regis", que es un himno a la Cruz.

- La procesión eucarística del Viernes Santo con la vuelta del Santísimo Sacramento al altar se realiza sin solemnidad por el camino más corto, debido a que no están en consonancia con el carácter de la liturgia de la jornada, que se centra en la Pasión del Señor y en la Cruz.

- A partir del Concilio Vaticano II (1959-1962), el significado del Monumento como sepultura del Señor queda relegado, y se aconseja erradicar todo símbolo que se relacione con ello. Los motivos de meditación han de ser la Eucaristía como memorial de la Muerte y Resurrección de Cristo, el Sacerdocio Ministerial como presencia de Cristo en el Mundo, y el mandato del amor fraterno como respuesta.

- A partir del Concilio Vaticano II (1959-1962) se desplaza del  todo la temática pasionista predominando una temática eucarística, que se manifiesta en una mesa colocada ante el sagrario, cuyo fin es imitar la Última Cena, patos, vasos y alimentos con una simbología apropiada, como las espigas, trozos de pan junto a racimos de uva o un cántaro de vino, además del huevo, símbolo de eternidad. Las velas que se ofrecían al Santísimo Sacramento no han faltado nunca.

- Con el Concilio Vaticano II se recomienda sobriedad y austeridad.


HECHOS DE LA SEMANA SANTA (no probados canónicamente)

- San Gregorio Nacianceno había sostenido que ese lugar cercano al Calvario donde se había refugiado María durante las cuarenta horas que había estado su Hijo sepultado, era propiamente la casa de San Juan, al que había sido confiada pocas horas antes: "Es necesario que te recojas allí, Señora. Como está próxima al sepulcro podrás observarlo todo. Allí permanecerás tranquila todo el día de mañana (sábado y la ley judía prohibía realizar ningún trabajo físico; de ahí la premura de sepultar antes del ocaso el cuerpo de Jesús) y, según el precepto, aguadarás a la oscuridad resplandeciente del día tercero para, en secreto, cumplir con las prácticas acostumbradas."

- No existe unanimidad entre los autores sobre el lugar dónde se retiró María tras la sepultura de su hijo. Así, frente a esta tradición, hay otra que asegura que se recluyó en el Cenáculo junto a Juan y el resto de las mujeres que la acompañaban. Son muchos los autores que sostienen este punto.

- Existe otra tradición según la cual la Virgen María se recluyó en casa de su madre tras la sepultura de Jesús.

- Un relato apócrifo siríaco del siglo V titulado "De transitu Mariae" señalaba que la Virgen no sólo quiso habitar cerca del sepulcro, sino que hasta el fin de su vida en la tierra gustó de peregrinar por los lugares donde había sufrido su Hijo, deteniéndose particularmente en el Calvario y en el Santo Sepulcro. Podemos entrever aquí ya el origen del la leyenda, muy popular entre los siglos medievales, según la cuál, María había la primera persona en recorrer la Viacrucis.

Santo Sepulcro de Jerusalen.

- No hay alusión histórica, sino literaria, cuando Pilatos presenta a las multitudes a Jesús azotado y coronado de espinas (espinas de una planta llamada carbonera) diciendo: "He aquí al Hombre (Ecce Homo)", remedando la escena final y las últimas palabras del corifeo de la tragedia "Edipo Rey" de Sófocles; "He aquí Edipo".



- Pilatos -> único personaje histórico que aparece en el Credo de Constantinopla (381) que no en el de Nicea (326).


martes, 7 de abril de 2020

CUANDO ÉRAMOS FELICES,... NO LO SABÍAMOS,... NO LO SUPIMOS APROVECHAR



CUANDO ÉRAMOS FELICES, …, NO LO SABÍAMOS, … NO LO SUPIMOS APROVECHAR

            Cuando todo parecía que la normalidad anodina volvía a presidir mi vida, que nada ni nadie tendría las suficientes agallas para venir a mí, ¡a mí!, a perturbar mi plácida vida, y sacarme de mi calentita mesa camilla en la que ahora estoy acomodado, con mi brasero de carbonilla al que mi madre sobrasa de cuando en cuando para que no pierda ese calor que me permite permanecer adormecido mientras socializo pantallal y pulgarísticamente con congéneres de mi mismo sector productivo, un bichito diminuto y mudo, sin previo aviso (siempre se ha dicho que no son buenas las mosquitas muertas) y con muy mala leche (lo dicho, no son buenas las mosquitas muertas), viene a mi casa, se planta ante mí y me suelta dos hostias en “toa la cara” diciéndome (¿no era mudo el bichito?) que hora él está aquí, que ya ha llegado, que ahora es él quien manda, que tengo que espabilarme y hacer algo de provecho en la vida (¿qué será eso de provecho? ¿Comer algo y que te siente bien? ¡Pero si no hago otra cosa en todo el día!). ¡Maldita suerte la mía! ¡Ahora que le había pillado el tranquillo a ésto de la tranquilidad y buenos alimentos! ¡No es justo! ¡No es legal! ¡Eso es fascismo! (por decir algo, porque tampoco sé muy bien qué significa fascismo).

            Lo anterior, bien podría ser la más normal de las reacciones de muchísimos (¡no todos!) adolescentes y no adolescentes que, una vez sus familias han paliado y superado como han podido la anterior crisis económica, han vuelto a las andadas acerca de la despreocupación de su futuro, teniendo la certeza que, de momento, no les falta de nada, incluso la comprensión familiar que les permite hacer lo que están haciendo en la vida día a día: nada de nada. Como mucho, están reafirmando su fracaso como personas y como hijos, con el beneplácito y la bendición de sus familias (luego tampoco es tanto fracaso a vista de la familia).

            Desde hace más de mil años, el hombre ha tenido consciencia, no de sí mismo, que ya la tenía, sino de lo importante que son los conocimientos acerca de toda su existencia y de todo lo que le rodea; lo importantes que son los saberes que desconoce, los desconocimientos que sabe que no sabe. Y desde ese tiempo pretérito se ha afanado por irlos descubriendo y aprendiendo. Ello ha permitido, no sin esfuerzo, progresar en la vida, avanzar hacia un futuro lleno de incógnitas pero también lleno de certezas: las mismas que él ha ido descubriendo, sabiéndolas y ofreciéndolas a todo aquel que quisiera aprenderlas con pleno convencimiento. A ese esfuerzo de aprendizaje y comunicación de saberes y descubrimientos, el hombre pretérito le llamó educación, esfuerzo que aún hoy día permanece vigente, pero con mucha menos importancia en la vida personal de lo que nuestros pretéritos le dieron, mucha menos aún entre nuestros adolescentes y jóvenes.


Escuela Tresjuncos (Cuenca)


            Estos viejos antepasados carcamales (como gusta definirlos a los más espabilados) no tuvieron mucha dificultad en darse cuenta que la educación, además de enseñar conocimientos acerca de cualquier faceta relacionada con el hombre y su existencia, no sólo favorecía esta última, sino que era imprescindible para el desarrollo de sí mismo y de todo el conjunto como sociedad (adaptándola cada uno a la que le tocó vivir). Supo ver y entender que la gente que adquiría conocimientos se iba habituando más fácilmente al mundo que le tocaba vivir, comprendiendo mucho mejor la realidad que le rodeaba. Tuvo claro desde un principio que la gente con educación, y además con saberes, adquiría una mayor capacidad de adaptación y de enfrentamiento ante situaciones muy difíciles y complicadas, riesgos asociados, problemas también asociados, y, ¡cómo no!, sobrevenidos.

            Esa capacidad resolutiva de problemas y complicaciones, la mayoría de las veces, no la suelen tener las personas e individuos que tienen escasez educativa por cualquier causa (incluidas las despreciativas hacia ella). Y si esos problemas y complicaciones proceden del mercado productivo, como ya ocurriera no hace mucho tiempo atrás (la memoria histórica es muy desmemoriada), la falta de educación y, por ende, de formación, ha penalizado el puesto de trabajo obtenido para desarrollarse a sí mismo y como componente social del mundo que le rodea. Durante ese tiempo, la educación tuvo la desfachatez de expulsar de la sociedad (no porque no hiciera falta en ella) a muchas personas que habían vivido en un limbo paradisíaco y opíparo, alimentándose de un maná que bien poco le importaba de donde venía, pero que tan bien rico le sabía y le alimentaba sin mucho esfuerzo. Entonces eran felices, todo era maravilloso. Las vacas gordas no paraban de dar leche y ellos no paraban de beberla a tragos grandes, incluso atragantándose.

Cuando el tetamen se secó, todo se vino abajo, y comenzó la penosa travesía por el desierto, donde sólo había fuego en los pies, sudor en la frente y espinas en las manos, pero nada que pudiera poner fin a los sufrimientos o paliar penalidades durante esa triste travesía. Fue entonces cuando se les apareció una luz, los iluminó y supieron ver que antes eran felices y no lo quisieron saber. Pensaban que esa era la vida real, la verdadera vida. Tanta felicidad desbordaba su existencia que cegaba su entendimiento y su razón de ser y de existir. Tuvo que venir un espíritu diabólico para tirarles de las orejas y ponerlos en sus sitio.

Catedral de Santiago de Compostela. (La Coruña)

Como ahora.

Después de un periodo donde las vacas flacas iban nuevamente cogiendo peso, iban nuevamente dando leche (pero sin cacao como antes), y a lo lejos se empezaba a vislumbrar el final del túnel los días que no hubiera niebla o calima, todo se derrumba de nuevo, pero esta vez con mucho más dramatismo y crueldad, ya que no ha habido un preaviso, no ha habido un toque de corneta de retirada aunque fuera en desbandada. Ha sido una explosión traumática que está haciendo prisioneros in posibilidad de conseguir la libertad a cambio de dinero o de otros prisioneros.

Desde la prisión en la que cada uno está cumpliendo su condena (unos prisión de paja, otros de madera y otros de ladrillo) van tomando conciencia poco a poco, día a día, de lo felices que eran antes y no lo sabían, no eran conscientes. Se están comenzando a morder y comer las uñas (primero la de las manos, después la de los pies, más tarde la de sus allegados) acosados por el remordimiento de no haber sabido aprovechar el chupar bien de la teta de la vaca medio flaca medio gorda (según lo quiera haber visto cada uno). Y ello también incluye a su educación, su formación y a ambas cosas de sus hijos y familiares, pero sobre todo la de sus hijos.

El remordimiento y el autoreproche les hace más insufrible e insoportable el encarcelamiento, ya que en vez de ser cómplices del acomodamiento y acojinamiento al que han sometido a sus hijos, deberían haber sido casi unos tiranos y déspotas, obligándoles a formarse y educarse para un futuro llamado “por lo que pudiera pasar”, como así ha sido. Han sido cómplices de una permisividad nunca vista, además de difamar e injuriar una educación donde lo único que pretendía era formar de la mejor forma y manera posible a sus hijos. Han permitido que fueran sus hijos quienes dijeran a sus educadores lo que querían aprender y cómo lo querían aprender, sopena de ser acusados de traidores a su causa. Han permitido que sus hijos pantalleen constantemente convirtiendo en formación, educación y valores, todo lo conseguido y adquirido durante su apantallamiento, olvidando lo esencial para el desarrollo integran y social de la persona. Han permitido que sus hijos fueran capaces de arrinconar a cualquier educador que les pudiera exigir conocimientos y comportamientos que desafíen los suyos, alegando que son comportamientos y conocimientos ofensivos. Han conseguido sacar a relucir su intransigencia y arrogancia cada vez que un educador “atentaba” a la moral de su hijo, dejando al descubierto su forma de entender el mundo, más basada en cimientos de ignorancia que en cimientos de paja. En definitiva, han dejado ser a sus hijos que sean como ellos han querido ser, que hagan lo que han querido hacer, y que digan lo que han querido decir. Han dejado que sean sus hijos los que ellos mismos decidan, ¡con su edad!, lo que quieren o no quieren hacer, con su conocimiento social y con su experiencia. ¡Ahí es nada!

Infierno. San Esteban de Gormaz (Soria)

¿Y ahora qué? ¿Qué hacer?

Ahora que ya se ha reafirmado y consolidado el fracaso educativo de los hijos en el correspondiente centro educativo, ¿qué hacer? ¿Se sigue mirando para otro lado como antes? ¿Se busca un culpable o un cabeza de turco, un varón de dolores que cargue con sus culpas como han hecho siempre los españoles para solucionar un problema? ¿Dónde se busca? ¿Se va a encontrar? Seguro que sí, pero, realmente, no será a quien se busca, porque a quien se busca está dentro de la casa, está dentro de cada uno; otra cosa es que se encuentre o se quiera encontrar, que no siempre eso ocurre, sobre todo por falta de ganas y miedo ante lo que pueda decir y cómo lo diga.

Se podría dedicar el tiempo de encarcelamiento y presidio a buscar, a encontrar, a jugar a adivinanzas y acertijos, pero eso quizás sea una forma de echar balones fuera acerca del verdadero problema que se ha creado alrededor de nuestros hijos: no se ha aprovechado el tiempo de relativa bonanza en educar y formar conveniente y regladamente a nuestros hijos. No lo hemos sabido aprovechar.

Ahora, después de este periodo de confinamiento carcelario, cuando trate paulatinamente volver la libertad a la vida, la situación puede ser aún más dramática que el propio presidio. A la falta de educación y formación y, por qué no decirlo, a falta de trabajo, el remordimiento y el reproche pueden dejar calvo a más de un melenudo por tirarse de los pelos, rabiosos, pensando en la oportunidad perdida cuando eran felices, no lo sabían y tampoco lo supieron aprovechar por desconocimiento al no saberlo, por su descastamiento social y su egoísmo exacerbado o porque simplemente… no quisieron saberlo.




domingo, 5 de abril de 2020

¡VAYA POR DIOS!

¡VAYA POR DIOS!
       
            No son días para pronunciar panegíricos; tampoco para el ensalzamiento, la magnificencia y la loa. Son días tristes para unos, funestos para otros, insoportables para la mayoría, pero días al fin y al cabo. Y como lo que son, debemos aceptarlos, a regañadientes, pero aceptarlos; enfadadísimos por comportamientos incívicos (no me gusta la palabra insolidarios, creo que está demasiado concubinada, simoniada) de personas irresponsables que, además de fraudar, una vez más, a toda una sociedad, han agrandado más un inmenso y desconocido problema con su egoísmo y falta de solidaridad, pero aceptándolos como se puede, como cada uno sabe pero nunca como cada uno quiere, ya que ha sido la vida quien, una vez más, nos ha colocado en nuestro sitio y nos ha dictado lo que tenemos que hacer mientras nosotros nos empeñamos en hacer otras cosas.

            Son muchas las personas, sobre todo las más mayores, que no dejan de preguntarse una y mil veces al cabo de cada infinito día por qué nos está pasando todo esto; por qué Dios lo está permitiendo, por qué lo está tolerando. Ya en su días, cuando el Papa emérito Benedicto XVI visitó el campo de concentración de Aushwitch en 2006, al salir se hizo la misma pregunta, para, después, sentenciar que nunca más se podría hacer poesía después de ver aquello.

            ¿Quién no se ha preguntado alguna vez dónde está Dios cuando el hombre sufre? ¿Dónde está Dios y por qué calle ante el sufrimiento de injusticias y tragedias? Cuando vemos un mundo de violencia, de pobreza, de catástrofes naturales, de pavorosos dolores, seamos crédulos o no, acabamos pensándolo clásico: si Dios existe, espero que tenga una buena razón para permitirlo. Sabemos y somos conscientes que los males está ahí, pero también sabemos (así se recalca en la liturgia de la misa) que Dios es omnipotente, bondadoso y misericordioso. Entonces, ¿por qué no elimina todos los males cuando su omnipotencia y bondad pueden hacerlo? ¿Es porque no quiere? ¿Quiere enseñarnos alguna determinada lección basada en el sufrimiento y en el padecimiento? Si así fuera, ¡vaya por Dios!.

Majestad Batlló

           Comienza la Semana Santa. No de la mejor manera ni de la mejor forma que nos hubiera gustado comenzarla ni vivirla. La imagen de esta Majestad nos muestra a Cristo crucificado con los ojos abiertos. Nos dice que, aunque la muerte está cerca, permaneciendo despiertos lograremos vivir. ¡Ha vencido! ¡Ha ganado! ¿Nosotros?

          En esta Semana Santa, ¡vaya por Dios!




miércoles, 25 de marzo de 2020

CARTA A QUIÉN LO LEA (... Y SEPA LEER) (V)



     Cuando todo ésto pase, que pasará, ya nada será igual; al menos, nada debería ser igual. Cuando todo esto pase, que pasará, deberíamos ser otras personas regeneradas en la humildad, conscientes de nuestra fragilidad, reflejada en el espejo de nuestra efímera existencia como individuos finitos modelados por una muerte tan cercana como cierta, de la que, ni aún ahora tomamos consciencia. Deberíamos haber dado la vuelta a nosotros mismos, a lo que somos, a lo que hacemos, a lo que queremos, al absurdo consumo en tiempo de vacas flacas como el caso que nos ha sobrevenido de pronto, a la excesiva importancia a nuestra socialización virtual y pantallera y nula socialización personal y humana. Y sin embargo, no vamos a hacer los deberes cuales alumnos despreocupados por forjarse una educación y un futuro, personal y social, digno de su persona y de su existencia como ser humano.

     Cuando todo ésto pase, que pasará, ya nada debería ser igual, y sin embargo seguirá. Seguirá como si nada hubiera ocurrido, como si hubiéramos estado todo este tiempo durmiendo, soñando con nuestras felicidades e ilusiones pasadas, pero sobre todo, venideras, conscientes e inconscientes. Seguirá como si hubiéramos estado en un trance sobrevenido por una grata impresión o por un inesperado susto. Entonces estaremos preparados de nuevo para generar y aceptar sin rechistes ni réplicas otra situación nueva pero análoga a la actual (Stephen Hawking y Bill Gates, hombre de ciencia pura y dura, ya pronosticaron en su día, por separado, que el hombre no moriría por una explosión nuclear, sino por un virus). Ese será nuestro legado para la posteridad, la herencia a nuestros hijos: no saber quieren ni lo que somos, no querer conocernos a nosotros mismos, nuestros hechos, nuestra propia existencia.

     Cuando todo esto pase, que pasará, todos tendremos que reflexionar sobre el mundo que hemos construido y como éste habrá de cambiar a partir de ahora. El modelo de vida que hemos llevado hasta ahora, basado en el consumo y el individualismo, mucho más acusado cuánto más desarrollada es la sociedad en la que se vive; basado en el egoísmo y egocentrismo, cualidades que no conocen desarrollo social ni personal pero que nos aportan poder (pero no gloria), a la postre quizás nuestra mayor razón actual para vivir.

     Mientras llega esa hora o'clock, que llegará, para tener una segunda oportunidad de reconducir nuestro futuro y tratar de evitar de todas las maneras posibles a nuestro alcance (todas) el riesgo de que esta dramática situación no se repita cuando todo ésto pase, padecemos el lento paso de nuestra vida, sufrimos la imprescindibilidad de lo superfluo, lo trivial, lo banal, lo de todo aquello que no veíamos ni jamás habíamos reparado en ello debido a la ceguera que nos había provocado el alocado, frenético y tan buscado ritmo de vida prevírico, con una individualización colectiva, una estetización de la realidad, fugacidad del disfrute, relaciones personales inconsistentes, pasión exagerada, moral espontánea permisiva y autolegitimante. Buscando lo inmediato, lo pragmático, lo empírico, nos hemos encontrado con una cueva finita y oscura que guarda el mayor tesoro que jamás se nos hubiera ocurrido buscar ni mucho menos encontrar, pero que, al tenerlo delante de nosotros, ser dueños de él, no sabemos qué hacer con él, no sabemos cómo usarlo, donde aplicarlo, aprovecharnos de él para mejorar lo que somos.

     Cuando todo esto pase, que pasará, saldremos de la cueva y veremos nuevamente la luz clara e iluminadora. Veremos ante nosotros de nuevo un horizonte lleno de banalidades. Entonces correremos de nuevo hacia él en busca de ese otro tesoro que se había quedado sin descubrir cuando encontramos y nos metimos en la cueva. Atrás quedará el tesoro encontrado sin buscarlo, oculto y olvidado, pero imperecedero, pacientemente esperando nuestra próxima llegada, que si nada cambia, que no cambiará, no tardará mucho en producirse.



viernes, 20 de marzo de 2020

CARTA A QUIÉN LO LEA (... Y SEPA LEER) (IV)


     Creo, y todo el mundo estará de acuerdo, que no es el momento de reproches, insultos, irresponsabilidades y diferencias de criterio; tiempo habrá para ello. Pero también creo, aunque en este punto no esté todo el mundo de acuerdo, en que todo este movimiento social de solidaridad, buenísmo, compañerismo, vecinísmo, postureísmo y demás "eísmos" es pura y dura hipocresía social.

     El reconocimiento social que están recibiendo día tras día todo el personal sanitario de este país es lo único que puede considerarse como un verdadero acto social hermanado, humano y humanitario, además, si se me permite, quizás un poco infravalorado por todo lo que realmente están haciendo un día sí y otro también. Ellos, sólo y únicamente ellos, saben lo que realmente están haciendo por todos nosotros, independientemente de tener o no nuestro reconocimiento.Ya no es que cumplan con su profesión o función cuidadora y sanadora; es una necesidad y un sentimiento interior profundo y humano lo que les autobliga a realizar jornadas interminables, agotadoras y traumáticas para intentar salvar cuántas más vidas, mejor.

     Pero eso, como tantas y tantas cosas, y tantas y tantas veces, lo olvidaremos en menos de un abrir y cerrar de ojos.

     Cuando hayamos salido de esta crisis humanitaria tan inesperada y traumática para todos, tardaremos el olvidar aplausos y conversaciones vecinales interventanales lo mismo que tardamos en olvidar cuándo fue la última vez que se me abrió la boca. Ni siquiera recordaremos que fue un mal sueño. Todas nuestras energías y pensamientos se centrarán única y exclusivamente en volver a recuperar todo aquello que teníamos antes de todo ésto, y si se puede ser algo más, mejor que mejor. No sabemos si esto puede llegar a pasar de nuevo dentro de un corto periodo de tiempo (según cómo lo midamos cada uno, así será de corto o de largo). Para entonces, debemos estar mejor preparados, y para ello debemos empezar nuestra reconquista, nuestra reconstrucción y la deconstrucción de los demás, cuánto antes mejor. Porque de eso se va a tratar nuestro permitido futuro: nuestra reconstrucción a costa de la deconstrucción de los demás. Si antes éramos lo que éramos, ahora, después de todo este lento y enclaustrado traumatismo, con más fuerza, poder y ahínco debemos tenerlo y conseguirlo.

     Esta crisis humanitaria no va a tener agallas a quitarnos la careta que nos pusimos en cuanto fuimos conscientes de que ser más que los demás es poder. No es gloria, no es libertad, es poder, es estar por encima de los demás. La careta no nos da libertad, no oculta lo que y quienes somos realmente, pero engaña y nos da poder. Quizás nos haga esclavos suyos, pero nos dará pan y poder. Nos quita libertad, pero no importa; no la queremos, porque la libertad nos obliga a tomar decisiones que podrían hacer caer la careta, y eso nos podría producir sufrimiento y transgresión, pero nos daría poder. La careta no nos responsabiliza de nuestros actos, no busca la compasión ni la solidaridad; busca poder. No podemos permitir que nadie venga a estropearnos la magnífica obra que estábamos construyendo a nuestro alrededor. No queremos romper la frenética rutina en la que estábamos inmiscuidos y atrapados, porque eso nos hace enfrentarnos a nosotros mismos, a preguntarnos sin careta, y no estamos acostumbrados a hablar con alguien a quién no conocemos, porque la careta es también desconfianza. No queremos preguntas; no queremos respuestas. Queremos ser nuevamente lo que antes éramos.

     Queremos ser esas personas preocupadas de nuevo por saber dónde íbamos a ir de vacaciones en Semana Santa. Queremos ser esas personas preocupadas por nuestro peinado de fin de semana. Queremos ser esas personas que cada día se acicalan la barba y el bigote para ir a la moda y que nadie nos arrincone por no ser como ellos. Queremos la felicidad hipócrita que teníamos antes. Queremos nuestro despotismo, nuestro postureo, nuestro buenísmo, nuestro cañeo "pasalamanoporelomo". Queremos nuestra insolidaridad, recuperar nuestra socialización hipócrita que tan feliz nos hacía. No queremos ser huérfanos de la hipocresía. Queremos una familia que nos ayude a reconquistar todo aquello que antes teníamos y que ahora se ha esfumado y tan insoportable nos está haciendo nuestra propia existencia. Queremos ser esclavos de nuestra vida, pero con poder y pan. Porque con pan, las penas con menos penas.


domingo, 15 de marzo de 2020

CARTA A QUIÉN LO LEA (... Y SEPA LEER) (III)



     Responsabilidad, ¡qué bonito nombre tienes! Responsabilidad.

     Responsabilidad, ¿qué es la responsabilidad? ¿Y tú me lo preguntas? ¡Responsabilidad eres tú! ¿ ?

   ¿Eres tú la obligación moral que resulta para alguien del posible yerro en cosa o asunto determinado? (RAE).

   ¿Eres tú la capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente? (RAE).

     ¿Eres tú? o ... ¿soy yo? O mejor: ¿quieres que sea yo y no tú?

   ¡Quieres que sea yo quién se quede en casa por RESPONSABILIDAD, mientras tú, estando confinado en cuarentena por positivo de tus personas más allegadas, vas a buscar poder y más poder para tratar de tener lo que siempre has criticado como "casta política" (recuerda tus intervenciones en Four TV)!

   ¡Quieres que sea yo quién se quede en casa por RESPONSABILIDAD, mientras tú das más importancia a pasear a un animal que a los propios hijos!

   ¡Quieres que sea yo quién se quede en un casucho cochambroso por RESPONSABILIDAD, mientras tú vives en un palacio millonario con todas las comodidades propias del mejor hotel lujoso del mundo, con un helicóptero a tu disposición para salir fuera de España cuando te venga en gana o cuando veas tu salud y la de tu familia amenazada!

    ¡Quieres que sea yo quién se quede en casa por RESPONSABILIDAD, mientras tú sacas al ejército (UME) a la calle para no poder salir a la misma mientras puedo ir a la "pelu" a hacerme un moldeador e ir guapa al botellón perenne que estamos montando en el garaje de nuestras viviendas!

      ¡Quieres que sea yo quién se quede en casa por RESPONSABILIDAD, mientras tú me multas con precios astronómicos por salir de casa y tenernos confinados (encarcelados) cuando tanto y tanto has rebuznado contra los guetos de judíos que impusieron los nazis durante la Segunda Guerra Mundial!

     ¡Quieres que sea yo quién se quede en casa por RESPONSABILIDAD, mientras tú autorizas a los servicios de telefonía móvil que sigan realizando su robo legalizado sin ofrecer ni una sola posibilidad de defensión a la ciudadanía!

    ¡Quieres que sea yo quién se quede en casa por RESPONSABILIDAD, mientras tú me multas con precios astronómicos por salir de casa para visitar a padres y madres en total dependencia y totalmente desatendidos!

   ¡Quieres que sea yo quién se quede en casa por RESPONSABILIDAD, mientras tú, dichosa y efusivamente, cacareabas la importancia de una manifestación desaconsejada por la UE y las autoridades sanitarias encargadas del seguimiento de la propagación de la enfermedad de no celebrarse al observar con pavor como los infestados se triplicaban en 24 horas!

   ¡Quieres que sea yo quién se quede en casa por RESPONSABILIDAD, mientras tú te has dejado aconsejar por asesores electorales en vez de personal cualificado en materia sanitaria para mantener tu omnipotente y tan buscado poder!

   ¡Quieres que sea yo quién se quede en casa por RESPONSABILIDAD, mientras has permitido que ratas infecciosas circulen por todo el territorio español sin ningún tipo de control y total impunidad provocando y acarreando lo que está pasando ahora!

    ¡Quieres que sea yo quién, por RESPONSABILIDAD, te de mi confianza para otros cuatro años cuando a tí te convenga mientras has demostrado ser lo que realmente eres: un político más pendiente de tener y mantener poder que mirar por la ciudadanía a la que representas (te hayan votado o no -aunque creo, sinceramente, que eso lo tienes en cuenta-)!

  ¡Quieres que sea yo quién me comporte como el ser humano y humanitario que soy por RESPONSABILIDAD, mientras tú has demostrado ser totalmente lo contrario de lo que realmente soy y somos todas las personas !

    Me pides RESPONSABILIDAD (¡qué bonito nombre tienes! ... y qué poco te conocen los que realmente deberían tenerte en su altar ideológico y humano).

     RESPONSABILIDAD, ¿qué es la responsabilidad? ¿Y tú me lo preguntas? ¿Y tú me la exiges? ¡RESPONSABILIDAD ERES TÚ! (aunque dudo mucho que la conozcas frente a frente) ¿ ?

    Nunca he deseado mal a nadie; bastante tengo con lo que tengo (¡que no es poco!), pero ... ¡todo se andará!

    Quizás esta dramática situación sea la única y definitiva forma de que los mandamases todo poderosos y omnipotentes se den cuenta de la fragilidad que tienen ante toda la ciudadanía. Cuando se equiparen a todos. Cuando la vida les baje del pedestal de aire que se han fabricado, del que no se quieren bajar y nosotros no empeñamos en que mantenerlos en lo alto alabando y creyendo palabras infectadas de odio y mentiras.

    Quizás no tengan ellos sólo la culpa. Quizás deberíamos hacer un acto de reflexión, primero, y de contricción, después, durante todos estos días y plantearnos si de verdad debemos dar nuestra confianza a este tipo de personas autoritarias, déspotas y totalmente alejadas de la realidad del día a día del ser humano, cuyo fin real de su existencia es tener más poder que tú, ser más que tú, tener más que tú; en definitiva, humillarte según sus convicciones.

    Quizás que sea yo quién se quede en casa por RESPONSABILIDAD (¡que lo haré! no hay quizás que valga), pero al menos tengo la conciencia tranquila de que políticos de esa calidad no están ahí con ni por mi confianza. Yo sí he tenido RESPONSABILIDAD al quedarme en casa cuando me han dicho el día que tenía que ir, donde tenía que ir, para legalizar su ferviente y añorado despotismo del que han carecido toda su vida y del que siempre carecerán si ejercemos nuestra RESPONSABILIDAD.

sábado, 14 de marzo de 2020

CARTA A QUIÉN LO LEA (... Y SEPA LEER) (II)



     Responsabilidad, ¡qué bonito nombre tienes! Responsabilidad.

     Responsabilidad, ¿qué es la responsabilidad? ¿Y tú me lo preguntas? ¡Responsabilidad eres tú! ¿ ?

   ¿Eres tú la obligación moral que resulta para alguien del posible yerro en cosa o asunto determinado? (RAE).

   ¿Eres tú la capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente? (RAE).

     ¿Eres tú? o ... ¿soy yo? O mejor: ¿quieres que sea yo y no tú?

     ¿Qué bonito nombre tienes! Y qué bien te viene para sacudirte culpas y pasárselas al de al lado. Pero yo tampoco las quiero, entre otras cosas, porque no tengo motivos para tenerlas. Me conformo con lo que tengo, y no quiero más cuentas a mi cargo. ¿Por qué no te las quedas tú?. Al fin y al cabo son tuyas. Tú las has generado y creado. No me hables ahora de responsabilidad y sacudirte las pulgas de tus errores. Tú las creas, tú te las quedas; tu respondes, sin preguntas, pero respondes. Es tu obligación obligatoria lo que te obliga a tu obligación. Sé que no lo harás. No quieres ni deseas estar obligado. Es otra obligación como ser humano: renunciar a lo que no deseas, sin imposiciones impuestas. Pero tampoco quiero que me impongas obligaciones responsables cuando tú las has evitado como ser humano que eres. ¡Haz lo que yo te diga, pero no hagas lo que yo haga!, me dirás.

      ¡Qué bonita y qué fácil es la vida así!

      Yo gano, tú pierdes. Yo bueno, tú malo. ¡Qué bonita es la vida de esa manera! ... pero sólo para quién se la autoimpone. Y así actúa frente y para los demás: yo mando, tú obedeces. Yo sé lo que hago, tú no. Yo sé lo que digo, tú no. Yo sé lo que te conviene, tú no.

       Sin embargo, ¿crees de verdad que será así siempre? ¿Crees que siempre estarás en el lado bueno y yo en el lado malo? Te recuerdo que todo cansa, lo que hace que bajes la guardia, que flaquees, que te aburras (el gran pecado capital no reconocido por las autoridades pero verdadero culpable de la mayoría de nuestros males), y eso te conducirá a tu destrucción. Entonces, nadie te pedirá responsabilidades; simplemente se reconfortará sabiendo que estás destruido, que no eres nadie (lo que eras antes pero sin poder). Tú te habrás sacudido tus responsabilidades obligatorias; ese nadie como yo volveremos a ser las mismas personas que éramos antes, pero teniendo claro cuáles son nuestras obligaciones responsables no impuestas. O, mejor, autoimpuestas por responsabilidad obligatoria de ser quienes de verdad somos, no seres de pacotilla como tú.

       De verdad: no me has defraudado. Ya sabía quién eras. Si hubieras dicho y hecho lo contrario, sí estaría defraudado. Así, no. Eres tal y como sabía que eras. No quiero ni me gustaría que siguieras siendo así, pero también sé que no sabes ser otra cosa ni otra persona de lo que y como eres. Sé que no tienes intención de cambiar por lo bien que vives. ¡Ya lo harás!, pero tarde, como siempre. Entonces entraré yo en escena y tú serás el espectador de lujo encargado de tener la responsabilidad de aplaudirme por ser realmente quién soy. Te gustará parecerte a mí, ser como yo, pero será tarde, como siempre. Aún así, no serás capaz de aceptar tu responsabilidad de espectador y aplaudirme y reconocer mi labor y mi forma de ser. Es demasiada responsabilidad lo que se te pide para lo que estás acostumbrado, siempre mirando a los demás por encima del hombro.

      ¿Responsabilidad? ¡Qué bonito nombre tienes! ... pero según para quién te invoque e implore. Unos tratan de imponerte; otros te reconocemos como propia. Esa es la gran diferencia entre los seres humanos: los que somos y los que quieren ser, pero que jamás serán, simplemente porque son así, tampoco quieren ser de otra forma. Se creen responsables pero ... ¿nos lo creemos los demás? Yo no creo, ¿y tú?

viernes, 13 de marzo de 2020

CARTA A QUIÉN LO LEA (... Y SEPA LEER) (I)



     Estimados y estimadas (creo que pronto nos dejaremos de tonterías como ésta para vivir como seres humanos que somos, aunque ...).

     Sinceramente, desde hace muchos años ya sabía lo que había entre bastidores y bambalinas, incluso entre todos nosotros; mucho más desde hace casi tres años, cuando la vida me dejó claro con quién me estaba "jugando los cuartos", y, realmente, no estoy decepcionado, al contrario, contento por llevar o tener nuevamente razón en mis enfermizos pensamientos y convencimientos.

     Esta pandemia que estamos viviendo actualmente está desnudando a toda una humanidad hipócrita. Le está quitando la careta y dejando ver quiénes somos realmente, a las claras, sin tapujos, cin paños de agua caliente. Esos mismos años de aislamiento emocional y psicológico que llevo vividos me permiten ahora expresar con orgullo todo lo que realmente he aprendido del ser humano, que no es poco, ni tampoco bueno.

     El "buenismo", el "postureo", el "políticamente correcto", ..., todo ésto se ha venido abajo cuando una situación dramática como la actual nos iguala ante la vida. Ahora somos todos iguales, pero, lejos de ayudarnos unos a otros, nos dedicamos a devorarnos entre nosotros. Lejos de mirar al prójimo, miramos por nosotros mismos (ex nihilo, nili fecit) sin el menor remordimiento del mal que podríamos estar causando en los demás, mucho ás acentuado en personas más desfavorecidas y con mucha peor suerte que nosotros (si es que hemos tenido suerte en la vida, que lo dudo al menos por mi parte). Somos despiadados, tiranos, egoístas, malhechores hipócritas (esa es la mejor palabra que define a la sociedad actual creada por nosotros mismos) con diferentes caretas en nuestro fondo de armario que utilizamos según nos convenga a nosotros, claro, no a los demás.

     Dar vergüenza pertenecer a un tipo de ser en el que se vira constantemente en uno mismo mientras realmente se piensa lo contrario (hipocresía), cuando realmente estamos deseando con toda la fuerza de nuestra alma el mal ajeno, cuando realizamos acciones conscientemente premeditadas aún a sabiendas del mal que estamos provocando.

     ¿Dónde están esas risotadas de "cenas de empresa" en tiempo natalicio? ¿Dónde están esos abrazos desencajaos estivales, festivos y patronales en un reecuentro? ¿Dónde están esas emociones hipócritas adornadas con lágrimas de cocodrilo para acentuar aún más nuestra más hipócrita pertenencia a ese grupo más hipócrita aún? ¿Dónde están nuestras palabras de consuelo, ánimo, ..., vomitadas conscientemente desde la más profunda bilis amarga de nuestra existencia? ¿Dónde están todos? ¿Dónde?

     No busquemos lo que no existe; jamás lo podremos encontrar porque jamás existió. Existió un sueño en el que había buenismo y malismo (los que piensan como yo y dicen lo que yo, y los que no). Ahora somos todos iguales, al menos así deberíamos de tratarnos, pero la hipocresía y la maldad cultivada y fertilizada conscientemente y con saña desde hace más de ochenta años, nos deja desnudos frente a la realidad, una realidad que no tiene otro nombre que no sea la hipocresía, verdadera razón de nuestra existencia actual.

     No espero, ni quiero ni deseo aceptación a mis palabras. Escribo para mí. Llevo aprendido demasiado como, para ahora, expresarme de otra manera. No estoy contento, ni mucho menos, pero al menos, estoy alegre y orgulloso de saber que todo ese aprendizaje durante todo este tiempo y todas las vivencias experimentadas, no sólo me han servido para verificar y afianzar mis ideas y pensamientos, sino para tener claro, reafirmar y grabarme a fuego en lo más profundo de mi ser con qué especímenes estoy viviendo cada día. Ya lo tenía claro desde hace muchísimos años; ésto de ahora me corrobora que no estaba equivocado.

     Son mis ideas; las vuestras son otras, diferentes, pero otras; ni mejores ni peores, como las mías. Al contrario de Groucho Max con sus principios, no tengo otras. Son las que son y las que la vida de hoy día me está demostrando que no estaba equivocado. No son ideas en consonancia con la sociedad actual, pero son mías, nadie me ha dicho cuáles tienen que ser. Es lo que más me alegra y una de las cosas de las que más orgulloso estoy.

     ¡Felíz época hipócrita! (¡como ahora hay que desear felicidad y felicitar incluso hasta cuando se está cagando, pues ...!)



jueves, 6 de febrero de 2020

MI LIBERTAD



          Miguel Bosé, en su canción “Mi libertad” (1977), exhortaba, entre otras cosas: “… hacer lo que te venga bien, sin un porqué.

         Cuando esa canción comenzó a sonar y aparecer en los distintos medios de comunicación de la época, las libertades en España estaban comenzando a despertar y despegar (¿de ahí esa canción en boca de un joven “rompedor” a modo de nuevo himno juvenil?), después de haber estado escondidas o eliminadas durante varias décadas por el régimen político imperante todo ese tiempo. Ese despierte y despegue se pareció más a un desbocamiento desmesurado y rabioso que a un proceso comedido y tranquilo, más propio de personas que de animales. No ocurrió lo último, y el desbocamiento tomó la sociedad y se instaló en ella cual software malicioso cohabita con nosotros en nuestros terminales tecnológicos, sean cuales sean.

         Al igual que la libertad en el transcurso de la historia de la humanidad, los avances tecnológicos se han desembocado en nuestra sociedad, y esta vez ha sido a nosotros mismos a quienes nos han instalado ese software malicioso que nos aboca a su mal uso en todas nuestras facetas sociales (sería interminable poner ejemplos de malo usos y hábitos realizados diariamente por cada uno de nosotros con artilugios tecnológicos). Uno de ellos más punteros y de más actualidad hoy día son los drones, esos aparatitos voladores comandados desde tierra y que lo mismo pueden servir para entretenimiento de padres e hijos e hijas (lenguaje inclusivo, no vaya a ser que alguien se enfade, ¡y mucho!), como para fotografiar o filmar lugares y situaciones, como también para asesinar a “rivales” de cualquier índole política o empresarial.

         El último episodio malicioso de ese software que tenemos instalado en nosotros mismos es el de la invasión de un dron en el espacio aéreo del aeropuerto de Barajas en Madrid. Durante una hora, ese aeropuerto tuvo que ser cerrado a la espera de que ese artilugio abandonara su espacio aéreo para que los aviones pudieran de nuevo despegar o aterrizar sin ningún riesgo para la integridad de sus ocupantes.

         Independientemente del delito cometido por la persona o personas que comandaban desde tierra ese dron, el mal que le hicieron a todas las personas que, por unos motivos u otros, tuvieron la obligación o el deseo de viajar en avión, fue bastante importante, sobre todo coartando y eliminando su libertad a la hora de poder viajar en el día y, sobre todo, a la hora deseada, según horarios de la propia compañía aérea. Por culpa de esos cafres tecnológicos, tuvieron que retrasar su salida o llegada a sus destinos, impidiendo hacer uso de su libertad de elección de horarios. Es obvio que la libertad de horarios no es tal si no amoldamos a horarios de la compañía, pero el mero hecho de cometer ese delito, ya coarta su libertad de elección.

         Para estos terroristas tecnológicos, la libertad de realizar lo que ellos quisieron, a la hora que quisieron, el día que quisieron y donde quisieron con el dron, estaba muy por encima de la libertad de cientos o miles de pasajeros perjudicados por su delito. Ellos no tienen asimilado el concepto de que “mi libertad termina dónde comienza la libertad de los demás”, y que hay valores que son plenamente incompatibles con otros, como en este caso la libertad absoluta y la igualdad absoluta. Esa incompatibilidad implica un sacrificio por parte de todos: más libertad, menos igualdad (y viceversa). Todo aquel que no quiera o no esté dispuesto a reconocer ese sacrificio, bien personal, bien colectivo, se convierte en un fanático, con todo lo que ello implica y lleva implícito, tanto a nivel personal, familiar y social.

         La tecnología y los avances tecnológicos no son el problema; el problema es el uso que hacemos de los mismos, muchas veces escudándonos en ese inaceptable sacrificio de igualdad y libertad. Hoy día, que tanto se aboga por la igualdad en cualquier campo social y familiar, la pisoteamos y maltratamos cuando de nuestra igualdad y libertad se trata. No queremos sacrificio, queremos libertad a cualquier costa, “hacer lo que te venga bien, sin un porqué”, amparados y nuevamente escudados en la sacrílega frase “yo soy así”.

Resultado de imagen de drones

         No estaría de más que alguien, desde algún estamento (sea el que sea) dé la voz de alarma alertando de que la libertad (o libertinaje, no se sabe muy bien), tal y como la entendemos hoy día, no puede ampararse en un recorte de la de los demás para una ampliación de la mía. Esa adquisición fraudulenta es un robo manifiesto, un engaño, otro concepto o software malicioso muy actual entre toda la sociedad, aupado y vitoreado, esta vez sí, por la clase política dominante en nuestro panorama nacional. No hace mucho tiempo, una periodista española de reconocido prestigio y reputación que vivió en primera persona todo el complicado proceso de la transición española, dejó claro su posición a la hora de comparar y definir la calidad política de aquellos que nos llevaron a la democracia que tenemos hoy, y los que están en la actualidad y que deben de tratar de ¿preservarla y mantenerla?

         Pero ese es otro tema.